Alertan del aumento del 'sexting' entre jóvenes, grabación y difusión de vídeos pornográficos

Dos jóvenes utilizan sus teléfonos móviles, la herramienta más empleada ahora por los delincuentes sexuales más jóvenes para grabar y difundir material pornográfico. / IOSU ONAINDIA
Dos jóvenes utilizan sus teléfonos móviles, la herramienta más empleada ahora por los delincuentes sexuales más jóvenes para grabar y difundir material pornográfico. / IOSU ONAINDIA

En Gipuzkoa, hay ocho acusaciones formuladas por crear o intercambiar material sexual de menores | Los delitos de pornografía infantil conforman la mayoría de causas sobre criminalidad informática incoadas por la Fiscalía en el último año

Amaia Chico
AMAIA CHICO SAN SEBASTIÁN.

La aparición en Gipuzkoa de nuevas figuras delictivas relacionadas con la pornografía infantil que se bastan de un simple teléfono móvil para su comisión «preocupa» e incluso «alarma» a la Fiscalía. Hasta ocho escritos de acusación ha emitido el Ministerio Público desde enero de 2017 por delitos relacionados con la difusión, el intercambio de vídeos y, lo que más inquieta, la creación de material pornográfico no solo por parte de adultos sino también por parte de adolescentes y jóvenes que se aprovechan de su entorno más cercano para grabar y difundir prácticas sexuales explícitas, el denominado 'sexting'.

Estos delitos conforman ya la mayoría de las causas de criminalidad informática incoadas en el territorio en el último año, un total de 24. De ellas, el Ministerio fiscal ha emitido 14 escritos de acusación contra adultos, más de la mitad relacionados con delitos de pornografía infantil, otros cuatro sobre estafas, uno por revelación de secretos por instalar cámaras de vídeo ocultas y el último contra la libertad, por «acoso telemático».

Según detalla la última Memoria de la Fiscalía de Gipuzkoa, en el primero de los tipos delictivos, el que más inquieta por su incremento y su gravedad, se emitieron dos escritos de acusación por facilitar la difusión de material pornográfico infantil a través de redes P2P. Este modus operandi está cayendo en desuso no porque desaparezcan los delitos sino porque sus autores están «migrando a tecnologías distintas» como la «mensajería instantánea asociada a redes sociales como Twitter y Faceboook o mediante unidades compartidas de disco duro virtual como Dropbox. «Esto agrava la entidad de las conductas», advierte la Fiscalía, porque «se trata de material pedófilo a la carta, e incluso puede llegar a ser de elaboración propia». El Ministerio público admite, no obstante, que las empresas tecnológicas son conscientes de que su evolución tecnológica abre nuevas vías para la comisión de delitos de este tipo y han elaborado sus propias herramientas para detectar y eliminar el tráfico de este material.

El acceso, cada vez más temprano, a móviles de última generación (los smartphones), que están dotados con cámaras de vídeo de alta resolución, conexión a internet de banda ancha y acceso a las redes sociales, ha conllevado, en su vertiente más negativa, el aumento del llamado 'sexting' entre adolescentes y jóvenes. «Es un preocupante fenómeno», que la Fiscalía viene detectando en el territorio en los últimos años, y que se torna en especialmente dañino para las víctimas, advierte el Ministerio público, al producirse en su entorno social más próximo. Esta conducta delictiva consiste en grabar imágenes de contenido sexual explícito, bien durante encuentros sexuales o en soledad, a personas muchas veces pertenecientes al «círculo reducido» del autor, que posteriormente se difunden y son consumidas por amplios grupos de personas que además suelen formar parte o ser conocidas del afectado.

Entre los casos de este tipo que se encuentran en proceso judicial está -se hace eco la Fiscalía- la acusación contra dos jugadores de fútbol profesional, vinculados entonces al Eibar, que no solo grabaron con un móvil las relaciones sexuales consentidas que mantuvieron con una joven, sin «autorización de esta y sin que ella se diera cuenta», sino que después las difundieron a través del grupo de whatsapp del equipo de fútbol. Hay un tercer imputado en el caso, otro jugador vinculado entonces al Cádiz, por difundir masivamente el vídeo, que se hizo viral en toda España, a sabiendas de cómo se había obtenido. El caso, una vez concluida la fase de instrucción, se encuentra a falta de calificación y de que se fije la fecha del juicio.

Vídeos virales

En este ámbito, la Fiscalía se refiere a otro caso, que se encuentra en fase de investigación, ocurrido en San Sebastián. Se trata de un vídeo, que también se hizo viral, en el que se ve a una pareja mantener relaciones sexuales en los soportales de la plaza de Gipuzkoa a altas horas de la madrugada, en «una esquina en la que confiaban tener una expectativa razonable de privacidad», considera la Fiscalía. En las imágenes, constata, «se aprecia cómo el autor se esconde tras una columna de considerable grosor» para grabar y no ser visto.

Directamente relacionados con la práctica del 'sexting', aparecen delitos contra la intimidad y amenazas, como el denominado 'grooming', que busca contactos sexuales con menores de edad valiéndose de engaños o de intimidación a través de internet. La Fiscalía tiene dos escritos de acusación emitidos por este delito, de uso de menores para producir pornografía.

En Gipuzkoa, hay, concretamente, un sujeto que acumula varias condenas y acusaciones por pederastia y delitos contra la intimidad, y que ha modificado su manera de actuar mediante herramientas informáticas. Según constata la memoria fiscal, fue condenado por intercambiar material pedófilo mediante redes P2P, y ahora lleva un año en prisión por grabar mediante «cámaras espía» de visión nocturna, «de una sofisticación nunca vista», a la hija de 14 años de su pareja mientras le quitaba la ropa cuando dormía, o en «poses y actitudes abiertamente sexuales» cuando mantenía relaciones sexuales con su novio, también menor, con el que le animaba a intimar. Además, este hombre de 41 años grabó a amigas de la víctima cambiándose de ropa tras un baño, y está pendiente de otro procedimiento judicial por grabar también de forma ilícita imágenes íntimas de su pareja, la madre de la víctima anterior.

La Fiscalía eleva la alerta y previene ante el incremento de estos usos delictivos relacionados con la pornografía con tecnologías tan accesibles, y a la vez tan avanzadas, como un smartphone. Y constata además que esa evolución tecnológica obstaculiza, en ocasiones, el seguimiento y localización de los autores de los ilícitos, y obliga a las fuerzas de seguridad a mayor especialización y colaboración. Hace alusión en concreto a la «extremadamente compleja investigación» en el caso del fotógrafo Kote Cabezudo, a la hora de «certificar la fecha de creación» de los vídeos e imágenes de contenido sexual de varias modelos, que podrían constituir pruebas en su contra. «La deficiente adquisición de la evidencia digital comprometió los metadatos», indica la Fiscalía, que alaba el trabajo de un agente de la Ertzaintza que consiguió desentrañar ese dato.

Además, esa colaboración policial de las unidades contra la cibercriminalidad consiguió recientemente atajar y evitar un «suicidio colectivo» que se había concertado a través de internet, alentado por una persona en Argentina, y en el que iba a participar una víctima radicada en Gipuzkoa.

Nuevas fórmulas de estafa, acoso y ciberataques

La actividad criminal a través de las tecnologías ha dado lugar a nuevas figuras delictivas no solo relacionadas con la pornografía y la pedofilia, también han modificado las formas de estafa, acoso o ataques, los más popularizados en los últimos años, los ciberataques contra empresas para robar datos o para perjudicarles económicamente, como sucedió con una guipuzcoana de distribución comercial. La memoria fiscal recoge este hecho delictivo, que le costó a la firma 750.000 euros al tener inutilizado durante cuatro horas un canal de venta online. Pero que no ha sido juzgado ni castigado, ya que la unidad provincial de la policía a la que se remitió la causa -asevera la Fiscalía- no tiene «medios personales ni técnicos» para continuar la investigación. En el lado opuesto, prácticamente han desaparecido las estafas bancarias por 'phising', pero han evolucionado hacia otros modos como «la estafa del CEO», muy difícil de rastrear.

La Fiscalía menciona por último los casos de «acoso telemático», como el sufrido por una joven guipuzcoana por parte de un amigo cercano que además de obligarle a cambiar de casa y teléfono, suplantó su identidad en internet y le ofreció para relaciones sexuales. Fue condenado a 20 meses de prisión.

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