Las agresiones de menores a sus familiares crecieron un 28% el pasado año en Gipuzkoa

Aumentan los casos de violencia protagonizados por menores, muchos de los cuales terminan en centros de internamiento./JEFF ROBERSON/AP
Aumentan los casos de violencia protagonizados por menores, muchos de los cuales terminan en centros de internamiento. / JEFF ROBERSON/AP

La Fiscalía Provincial formuló 1.006 imputaciones en 2017, la segunda mayor cifra desde 2001 | La mayor parte de los casos de bullying en el territorio entre adolescentes se realiza ya a través de las redes sociales

Javier Peñalba
JAVIER PEÑALBASAN SEBASTIÁN.

La delincuencia protagonizada por menores de edad experimentó el pasado año un aumento en Gipuzkoa. Así se desprende de los datos recogidos en la memoria de la Fiscalía Provincial. En 2017, se formularon un total de 1.006 imputaciones, un centenar más que en el año anterior. La cifra de incriminaciones es la segunda más alta en lo que va de siglo, solo superada por los 1.012 que se contabilizaron en 2008. Destacan las 73 denuncias por agresiones a familiares suyos registradas frente a las 57 del año anterior, lo que representa un incremento del 28%. El ministerio público constata igualmente que los casos de bullying se ejecutan principalmente a través de las redes sociales.

La cifra

73 denuncias
fueron interpuestas contra menores por manifestarse de forma violenta contra sus familiaresDel total, 58 fueron por agresiones verbales o físicas de hijos a padres, y 15 a otros miembros de la unidad familiar.
OTROS DELITOS
Homicidio
El pasado año se tramitó un caso por homicidio/asesinato doloso, aunque fue en grado de tentativa.
Lesiones
Se formularon 74 denuncias, de las que 18 estaban relacionadas con agresiones a educadores.
Robos con fuerza
Se contabilizaron 49 casos, mientras se imputaron 38 por robo con violencia o intimidación, lo que viene a considerarse un atraco.
Tráfico de drogas
Se instruyeron once casos por delitos contra la salud pública.

La Fiscalía destaca en su informe que las infracciones cometidas por los menores en Gipuzkoa no pueden calificarse de «especialmente graves», aunque no oculta su sorpresa por «la variedad de tipos penales denunciados que en nada envidian a los cometidos en la jurisdicción de mayores y que nos hablan de una juventud madura, acomodada perfectamente a los cambios sociales y a la evolución de dicha estructura al campo de las nuevas tecnológicas y la realidad virtual».

La memoria pone de manifiesto «la progresiva tendencia al alza en los últimos años» de los delitos de violencia doméstica, donde se incluyen las agresiones filio-parentales. La cifra fue de 73 denuncias frente a las 57 y 46 de los ejercicios anuales anteriores. Del total, 58 fueron por agresiones verbales o físicas de hijos a padres, y 15 a otros miembros de la unidad familiar. Dentro de estas últimas, que se podrían calificar como violencia doméstica, la mayoría de las personas agredidas fueron hermanos, aunque la violencia se extendió en «alguna ocasión aislada» contra la tía, abuela, pareja de la madre o hijos de la pareja del padre.

«Un mal uso de Instagram conduce a conversaciones insultantes y vejatorias»

Los menores también emplean las nuevas tecnologías para cometer estafas

De los 58 atestados por violencia filio-parental destaca que en 31 de ellos los padres no quisieron presentar denuncia, por lo que fueron archivados. También se sobreseyeron los procesos que se incoaron a menores de 14 años, mientras que cuatro finalizaron mediante un proceso de mediación y conciliación entre los padres e hijos. El resto de procedimientos se remitieron al Juzgado de Menores.

Mayoría, varones

Las personas denunciadas fueron mayoritariamente varones. Solo en 12 casos las agresoras eran las hijas. Todos los expedientes hacían referencia a jóvenes de nacionalidad española, salvo cinco casos en que los hijos agresores eran de Argelia, Bolivia, Marruecos, Rumania y Salvador. La Fiscalía indica en este sentido que la violencia filio-parental en Gipuzkoa, al igual que en el conjunto del Estado, tiene su origen en problemas de «variada índole», ya sea por consumo de tóxicos, crisis matrimoniales mal gestionadas, familias desestructuradas, relajación en el ejercicio de la autoridad y «sin duda, la evolución del concepto, estructura, funcionamiento y en general nueva filosofía de la comunidad familiar».

En este sentido, el ministerio público considera que «por los datos estadísticos analizados» este tipo de infracciones no está vinculado a problemas ni de emigración ni de arraigo social. No obstante admite que la llegada de menores extranjeros no acompañados (MENAS) al territorio ha generado el aumento de ciertos delitos a la hora de determinar su edad y falta de integración en algunos casos. «No obstante, los jóvenes infractores en Gipuzkoa son mayoritariamente de nacionalidad española», concluye la Fiscalía.

Seguimiento al acoso escolar

La Fiscalía realiza un especial seguimiento sobre el acoso escolar que, según indica, está estrechamente ligado con los delitos cometidos a través de las nuevas tecnologías, «no porque la acción nuclear humilla y vilipendia a la víctima, sino porque las jóvenes se valen del ordenador, tablet y sobre todo los teléfonos móviles para cometer o perpetuar los efectos del delito», afirma.

La memoria pone de manifiesto que debido al uso del teléfono móvil a tempranas edades, los mensajes insultantes y amenazantes a través del sistema de mensajería de WhatsApp incrementan el daño. Además, sostiene que la acción ya no se reduce al ámbito escolar sino que se extiende a otros espacios. Precisa que los comentarios «despectivos e hirientes de forma aislada pueden no resultar excesivamente graves, «pero su persistencia y generalización lo convierten en una situación violenta».

La Fiscalía indica también que la red social Instagram «delimita también el escenario a través del cual se despliega la acción vejatoria». En este sentido señala que esta red es preferentemente el medio de internet que más gusta a los jóvenes y afirma que si bien su uso adecuado produce «sin duda bienestar en el colectivo», una utilización desviada «conduce al intercambio de conversaciones insultantes, amenazantes y en definitiva vejatorias».

La Fiscalía, por ello, sostiene que «no es extraño» que los chicos, «bien mediante la utilización de programas o por uso directo de la clave de la persona afectada, se metan en su cuenta, alteren el perfil de la víctima y haciéndose pasar por quien quieren vejar y humillar, envíen mensajes de contenido mayoritariamente sexual a los contactos de la persona suplantada».

También se ha podido comprobar que se utiliza Instagram para subir fotos y vídeos no consentidos y con contenido inapropiado. «Estas formas comisivas no es raro que se cometan por jóvenes menores de 14 años que ya tienen un fácil manejo del medio digital», se recoge en la memoria, que desvela cómo en una ocasión un joven de este mismo colectivo consiguió acceder a las cuentas de correo electrónico de varios alumnos de su clase desde las cuales y haciéndose pasar por ellos, envió mensajes insultantes a la profesora.

De acuerdo al informe fiscal, los delitos de bulling mediante procedimientos tradicionales, ya sea insultos, amenazas o agresiones, continúan teniendo preferentemente como víctimas a féminas. Lo habitual es que las autoras tengan una edad inferior a los 14 años, una circunstancia que limita el margen de actuación de la Fiscalía.

De los casos tipificados como acoso escolar llegado a la Fiscalía, solo uno terminó con condena de medida de internamiento. Se trataba de un supuesto de delito de amenazas graves y continuadas. La joven infractora presentaba disfunciones en los diferentes campos de su vida y frecuentaba entornos de riesgo, fugas del domicilio y alguna desde el propio centro escolar.

El ministerio público también pone de relieve que los menores, al igual que lo hacen los adultos, usan las nuevas tecnologías para cometer estafas. Así, detectó cargos en las cuentas corrientes de personas adultas efectuadas por terceros desconocidos y ajenos. Aunque en alguna ocasión fueron los propios descendientes quienes facilitaron los datos bancarios de sus progenitores para realizar este tipo de operaciones.

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