La desafectación del terreno donde irá Adinberri da vía libre al inicio de las obras

Imagen virtual del centro de envejecimiento Adinberri/
Imagen virtual del centro de envejecimiento Adinberri

Puertos ha aprobado la cesión a la Diputación de 4.747 metros cuadrados en donde se construirá el centro de atención al envejecimiento de Pasaia

Teresa Flaño
TERESA FLAÑO

Se trata de un trámite nada excepcional pero fundamental para que Adinberri, el nuevo centro de atención al envejecimiento y la dependencia, arranque. Sin él era imposible seguir adelante con uno de los proyectos forales más importantes de esta y de la próxima legislatura. La Diputación de Gipuzkoa acaba de recibir el visto bueno de Puertos del Estado, dependiente del Ministerio de Fomento, para la desafectación de 4.747 metros cuadrados de terreno de la parcela situada junto al muelle del Hospitalillo. De esta manera, las obras pueden iniciarse a final de año, como estaba previsto.

En el terreno, según recoge el documento remitido con fecha 22 de abril, se ubica en la actualidad un parking en superficie y un almacén con una autorización temporal, que se trasladará a otra de las parcelas localizadas en la zona de Herrera.

El proyecto

Ubicación.
Adinberri ocupará una superficie total de 26.900 metros cuadrados en la zona del Hospitalillo de Pasaia.
Presupuesto.
De momento es orientativo y se estima en 32,2 millones de euros.
Obras.
Comenzarán a finales de este año y concluirán en 2022.
Equipamiento.
Residencia con 120 plazas con alojamientos individuales, zonas comunes, 25 apartamentos tutelados, unidad de innovación, plaza, cafetería, locales para el municipio y aparcamiento.

La Diputación mantuvo las primeras reuniones con los responsables de Puertos del Estado en 2016 para ver qué camino administrativo se debía seguir para poder contar con ese espacio. La parcela desafectada se incorpora al patrimonio de la Autoridad Portuaria de Pasaia, que la cederá a la Diputación con la condición de que tenga como único destino «desempeñar las funciones propias del centro de referencia de atención a la dependencia de Pasaia».

En marzo de 2018 se solicitó la desafectación y poco más de un año después se ha recibido la respuesta positiva. A la espera de tener esta aprobación, el pasado febrero se puso en marcha la adjudicación del proyecto de construcción, con un presupuesto orientativo para su ejecución de 32,2 millones de euros. Según anunció este martes el diputado general, Markel Olano, «la duración de las obras será de 26 meses, de manera que se estima que estén finalizadas para 2022».

La persona, en el centro

Para Olano, Adinberri es un proyecto «muy importante» para el territorio porque «desde su diseño arquitectónico está pensado y diseñado para poner a la persona en el centro desde el inicio, y es el modelo que se quiere extender al resto de centros de mayores de Gipuzkoa». El conjunto de los edificios que compondrán este proyecto «estratégico dentro de la iniciativa Etorkizuna Eraikiz» ocuparán una superficie total de 26.000 metros cuadrados, que albergarán el centro de atención al envejecimiento y la dependencia. Este contará con una residencia para 120 plazas, con alojamientos individuales; con zonas comunes por unidades de convivencia, todas ellas con acceso a jardín o terraza exterior; 25 apartamento tutelados y un centro de día. También incluirá una unidad de innovación, que se ubicará en un espacio de 500 metros cuadrados y que será una especie de polo de investigación y experimentación. Además, en el proyecto se incluye una plaza amplia que contará con un parque abierto integrado en el entorno urbano de Pasaia, una cafetería, así como locales de atención primaria y asociaciones del municipio -que ocuparán unos 900 metros cuadrados-, porque la aspiración es que el centro se integre en la vida cotidiana de los vecinos, además de dar un impulso a la actividad económica y laboral de la zona. El aparcamiento subterráneo, que estará bajo los edificios, será de rotación y para residentes, con una capacidad de aproximadamente 425 plazas.

Pero Adinberri tiene otro objetivo más allá de la atención a la población envejecida guipuzcoana que es «aprovechar el talento y saber hacer del tercer sector de Gipuzkoa, con el propósito común de maximizar el potencial de innovación guipuzcoano y contribuir a extender el periodo de vida saludable». El proyecto generará en torno a 410 empleos, de los que 110 serán directos.

La diputada foral de Política Social, Maite Peña, indicó este martes, durante el anuncio del paso dado por Puertos del Estado, que «se trata de un paso importante dentro del reto que supone atender el envejecimiento de la sociedad». Entiende que se trata de «una oportunidad para avanzar en un modelo de atención que pasa del hospitalario al doméstico» porque «no solo vamos a cubrir las necesidades básicas de las personas, sino también atenderemos sus necesidades particulares y sus preferencias». Reconoce que el camino es largo y que los progresos se aplicarán en los centros de día, residencias y pisos tutelados del territorio.

La diputada foral de Movilidad y Ordenación del Territorio, Marisol Garmendia, a través de un comunidado, subrayó la importancia del trámite de la desafectación -de «hito crucial» lo calificó-, y destacó «la celeridad con la que el Ministerio ha adoptado esta decisión».

Proyectos ya en estudio para la unidad de innovación

El envejecimiento en Gipuzkoa y la atención que necesitarán las personas en esos últimos años de vida son un campo a desarrollar tanto desde el aspecto de las políticas sociales de las instituciones como de las oportunidades de desarrollo para empresas que oferten servicios y para aquellas centradas en la investigación. Por ello, el futuro centro de Pasaia contará con un área dedicada a la innovación, que será gestionada por la Fundación Adinberri.

Tres líneas estratégicas fundamentales serán las que centrarán el trabajo: formación y capacitación, innovación e investigación y emprendimiento.

Rakel San Sebastián, directora general de la fundación, hace especial hincapié en la necesidad de crear un ecosistema donde la cooperación entre los distintos agentes permita el intercambio del conocimiento.

Faltan casi cuatro años para que Adinberri, como centro, se inaugure, pero ya se está trabajando en sus contenidos. Se están redefiniendo aquellos inicialmente proyectados porque «ya se están desarrollando en otros ámbitos y no vamos a duplicar esfuerzos». También se mantienen reuniones con las agencias comarcales «para que todos hablemos el mismo lenguaje a la hora de cooperar y participar».

Además se está realizando un seguimiento a los 15 proyectos que recibieron ayudas en la convocatoria que realizaron el año pasado y que pueden tener cabida en el centro. Nuevas herramientas para retardar la fragilidad o la dependencia u otra que permita una valoración funcional, no solo física del dependiente, sino también cognitiva y social, son algunas de esas iniciativas.