Los futuros socorristas exhiben sus fuerzas

Los futuros socorristas exhiben sus fuerzas

Los candidatos, algunos de ellos novatos y otros con experiencia previa en las playas, han nadado desde el Muelle a la isla y de allí a Ondarreta

ARANTXA ALDAZ

Ganaron todos, porque no era una competición en sí misma, pero el primero que puso un pie en el Muelle donostiarra después de nadar cerca de 1.600 metros y correr otros 1.800 por la bahía fue el azpeitiarra Pablo Etxeberria, al que acompañó un par de brazadas por detrás Gorka Galdona, de Azkoitia. Cansados, recuperándose del esfuerzo que también hicieron otros 90 candidatos, los dos amigos se imaginaban ya con el traje de baño color rojo, el silbato y el equipo de rescate, distintivos de la Cruz Roja en las playas. Los futuros socorristas que velarán por la seguridad en el mar y los arenales de Gipuzkoa midieron este sábado sus fuerzas en las pruebas físicas de selección que cada año organiza Cruz Roja en aguas de la bahía de La Concha. Con un mar en calma, a diferencia del año pasado cuando el tiempo jugó en contra con oleaje y hasta granizo, la exhibición deportiva ofreció un bonito espectáculo desde tierra pero supuso un enorme esfuerzo para los participantes. De los cien inscritos, saltaron al agua noventa, prácticamente uno por plaza, porque hay 89 puestos que cubrir en Donostia, Orio, Zumaia, Deba y Mutriku.

Media hora antes del inicio de la (no) carrera, hacia las 10.30 horas, se arremolinaban en las instalaciones de Cruz Roja en el Muelle donostiarra casi un centenar de jóvenes aspirantes, muchos de los cuales repetían experiencia, aunque también había novatos. No había corrillo donde no se alegraran del sol radiante y del mar como un plato que se asomaba al otro lado del pretil. «Es que el año pasado fue horrible», recordaba a carcajadas Eli, que estuvo de socorrista en La Concha, puesto al que aspira este verano también. «Para mí fue más divertido», bromeaba Gonzalo, que vigiló el año pasado la playa de Ondarreta. Junto a ellos, Joseba, Unai y Jon, la cuadrilla que han hecho tantas horas en las torretas de vigilancia.

Acción asegurada

A los socorristas, lo reconoce la mayoría de ellos, les gustan «las emociones fuertes», así que este sábado La Concha no cumplió con esas expectativas. Aunque en ninguna se puede bajar la guardia, hay playas y playas. Y en el escalafón de las más peligrosas se lleva la palma la de La Zurriola, en Gros. «Nos gusta la acción», sonreía Antxon González, de Andoain, que el año pasado se estrenó en el arenal del barrio de Gros. Le tocó un verano con poco oleaje, pero que se truncó en tragedia con la muerte del hernaniarra Julen Madina por un golpe de mar un día de finales de agosto, recordaba con gesto serio.

Este año repite para ese puesto junto con el resto de compañeros, todos chavales jóvenes, en buena forma y con pasión por el mar. «Nuestra labor es la prevención y la de intervenir en caso de que ocurra algún incidente. La parte más desagradable son los pequeños enfrentamientos por las limitaciones para el baño entre surfistas y bañistas. Algunos nos ven como el enemigo y no debería ser así. Los socorristas estamos para ayudar y no para fastidiar», se reivindicaba.

La voz de Marcelo Peruchena a través del altavoz presagia el momento de la salida. Micrófono en mano, el coordinador de las playas de Gipuzkoa daba las últimas indicaciones y dejaba claras las reglas del juego. «Tranquilidad, que lo importante es que lleguéis todos, no el tiempo. No es una competición», insistía aunque el pique entre los participantes fue inevitable.

Conocer el mar

«El mejor tiempo no tiene por qué ser el mejor socorrista. Al final es una combinación de muchas cualidades y de la formación, pero principalmente es el conocimiento del medio lo más importante. Se puede ser un buenísimo nadador en una piscina, pero luego ser socorrista es otra cosa», resumía Elsa Romero, voluntaria de Cruz Roja, que ha sido varios años socorrista. este sábado conducía una de las motos de agua que acompañó a los participantes junto con otras embarcaciones de apoyo.

Además de una buena forma física, los aspirantes tienen que acreditar titulaciones de primeros auxilios y socorrismo acuático, y presentar los cursos de DEA (desfibrilador externo automático) y un módulo de plazas el día de incorporación al puesto de trabajo. La selección que hace Cruz Roja se completa además con pruebas teóricas, una apnea, una secuencia de rescate y una entrevista personal, que se realizaron la víspera de los ejercicios al aire libre.

Pero la verdadera exhibición estaba reservada para este sábado. Pasadas las once de la mañana, saltaron al agua los candidatos. Primero tuvieron que nadar 1.600 metros, desde el puerto hasta la isla y luego a Ondarreta, para después correr por la playa hasta el Náutico y desde allí dar las últimas brazadas hasta el Muelle. En 25 minutos completaron el recorrido los primeros. Pablo Etxeberria, nadador azpeitiarra, se apuntó el tanto de hacer el mejor tiempo, junto con otro experto en el agua, Gorka Galdona, de Azkoitia. Todos los aspirantes terminaron la prueba, que era lo importante, felicitaba uno a uno Peruchena. El público, amigos y familiares, aplaudía. Y abajo, en el agua, hasta se permitían las bromas. «A ver si voy a tener que rescatarles yo», soltaba un nadador habitual, que cumplió con el ritual del baño en la bahía y siguió la prueba en primera fila.