Incertidumbre por el decreto que exige cualificación

Los cuidados a personas dependientes llevan tiempo envueltos en un proceso de regularización que obligará a los profesionales contratados a acreditar antes de 2018 el nivel de formación que exige la Ley de Dependencia. La teoría dice que esos perfiles profesionales podrán obtenerse a través de cursos homologados y de una evaluación pública para convalidar su experiencia laboral. En la práctica, todo son dudas. Desde el sindicato ELA no tienen nuevas noticias, una falta de información que va contra el reloj. «El Gobierno Vasco, a través de Lanbide, no está sacando las convocatorias con las suficientes plazas para responder a la demanda», que potencialmente se calcula en más de 5.000 personas en Euskadi. Entre el colectivo de cuidadores reina también la incertidumbre por un proceso que afecta de lleno a los propios dependientes. A Merche Ramos ya le ha llegado la carta en la que se le informa de que para 2018 el asistente que tenga contratado deberá contar con ese perfil profesional relacionado con la atención a la dependencia. «¿Tendré que contratar a otra persona? Yo estoy encantada con Itziar. No es tan fácil encontrar la horma a tu zapato. Eso no lo garantiza ningún título».

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