Un dispositivo cerebral con label guipuzcoano, entre las mejores ideas del mundo

Juan Berganza y Ane Altuna posan con la aguja que han ideado. El producto ha sido premiado entre las mejores quince ideas del mundo por el MIT de Boston./
Juan Berganza y Ane Altuna posan con la aguja que han ideado. El producto ha sido premiado entre las mejores quince ideas del mundo por el MIT de Boston.

Un dispositivo creado en Arrasate, premiado entre las quince mejores ideas del mundo por el MIT de Boston, epicentro del talento tecnológico

IRAITZ VÁZQUEZ

El objetivo es claro, prevenir los daños cerebrales sobrevenidos mientras una persona se encuentra en coma. El método para lograrlo es la creación de un «innovador» electrodo capaz de detectar el fenómeno que provoca la muerte de neuronas que conllevan el agravamiento del daño cerebral. En ese trabajo está inmerso el equipo de la empresa Microliquid, situada en Arrasate, que mediante herramientas que «nunca antes se han utilizado» pretenden elaborar parámetros de detección precoz de la situación del cerebro. El proyecto acaba de llegar al epicentro del talento tecnológico mundial, el MIT de Boston en Estados Unidos, tras ser premiado entre las quince mejores ideas del mundo.

La idea nació en Cantabria, más concretamente en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla en Santander. El jefe de Neurofisiología de la Clínica, José Luis Fernández Torre, se puso en contacto con los responsables de la empresa arrasatearra para, a través de una herramienta que «ya habíamos creado, proyectar un dispositivo de reducido tamaño para conocer qué está ocurriendo en el cerebro tras un daño severo», explica Juan Berganza, uno de los responsables del proyecto. Se trata de una técnica mínimamente invasiva que se utiliza en animales pero aún no «se puede llevar a cabo en humanos», explica.

En la actualidad este proceso se realiza «taladrando el cerebro y metiendo unos catéteres para medir una serie de parámetros. Es un trabajo laborioso en el que se hace bastante daño al paciente», reconoce Berganza. Microliquid está especializada en microfluídica y lleva bastantes años investigando en este campo. «En la actualidad tenemos un producto que permite dispensar fármacos y actividad eléctrica en animales. Es el único sistema capaz de realizar esta actividad», explica Berganza.

El equipo de Microliquid se muestra ilusionado con el proyecto, sobre todo por la cantidad de personas que pueden verse beneficiadas con la idea que nació en Cantabria. «Podremos ayudar a gente que tiene daño cerebral agudo y que ha podido sufrir algún tipo de hemorragia. Calculamos que en Estados Unidos hay 52.000 muertes al año por esta causa y un número bastante similar en Europa», explican desde el equipo la empresa arrasatearra. «Ayuda a entender lo que pasa en cerebros que pueden estar dañados, un problema que cada vez afecta a más personas sobre todo por enfermedades neurodegenerativas», señalan. Aunque pueda parecer algo bastante ambicioso recuerdan, que si el proyecto sale adelante y con las ayudas necesarias, «este tipo de dispositivos también podría ayudar a entender los que ocurre en un paciente con alzhéimer, una patología que como todos sabemos va a más».

El dispositivo se traduce en una aguja y ha sido elegido entre los quince proyectos ganadores en el MIT de Boston. «Ahora estamos inmersos en un proceso de refinar la idea». Hasta el próximo 28 de enero cuando se presenten los proyectos elegidos, trabajarán siguiendo las recomendaciones que les vayan a dar expertos mundiales aportados por la entidad de Estados Unidos. De los quince candidatos, el MIT elegirá a los tres con más interés biomédico, que saldrán con la inyección económica necesaria para lanzar su prototipo. «Nos han hecho varias recomendaciones y ahora estamos tratando de llevar a cabo lo que nos han comentado», reconoce Ane Altuna, responsable técnica del proyecto y desarrolladora de la microaguja.

Proceso de mejora

El proceso de mejorar el prototipo comenzó el pasado mes de septiembre y, como no podía ser de otra manera, desde la empresa arrasatearra se muestran optimistas con las posibilidades que tienen en enero. «Nos recomendaron que fuéramos a hacer algo más concreto porque al final lo nuestro no era una idea, ya teníamos el producto. Nos están orientando y señalando los problemas que puede tener». Pero cuentan con una ventaja con respecto a los demás competidores. «Nos preguntaron en cuánto tiempo podríamos tener un prototipo, pero nosotros ya lo tenemos. No empezamos de cero como en otro casos», hace hincapié Altuna. Muchos son los factores que influyen a la hora de elegir el podio de ganadores. «Será un presentación de entre cinco y tres minutos, donde influye mucho la capacidad de presentarlo, donde entran en juego otras habilidades», reconoce Berganza.

Desde que hace un par de años conocieron que en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla estaban interesados en su producto, no han parado de trabajar, aunque la idea surgió bastante antes. «Con la aguja llevamos trabajando desde 2008 y siempre ha tenido bastante impacto», comentan. «Está siendo un recorrido largo y duro, pero al final estos premios te motivan y de alguna manera te reafirman de que estás recorriendo por el camino adecuado. Al final nosotros solo somos un equipo de ingenieros que desarrollamos la herramienta y seguimos las pautas que nos han marcado los científicos».

 

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