Julen Madina: Una carrera de 41 años ataviado de riguroso blanco y pañuelico rojo

Como cofrade de la sidra natural de Hernani, en 2012. /
Como cofrade de la sidra natural de Hernani, en 2012.

Su cornada más grave la padeció en el año 2004, pero siempre supo que no le retiraría ningún toro, ni siquiera aquel 'Trigueño' que le empitonó cinco veces

ANA VOZMEDIANO

Profesor de artes marciales, deportista, padre... Julen Madina, de 61 años, se hizo famoso por ser corredor de encierros en Pamplona, el más emblemático de todos, tan conocido que pasó de pelear por un bocata en Sanfermines cuando tenía 17 años, a ser tertuliano televisivo habitual y crear una empresa de 'coaching' para ejecutivos o convertirse en un guía turístico de lujo de las fiestas de la capital navarra. Comenzó el encierro en la plaza del Ayuntamiento, continuó en Estafeta y sus últimas carreras fueron ya en Telefónica.

Correr el encierro durante 41 años, siempre impecable con su atuendo purista de riguroso blanco y rojo, le granjeó admiradores y multitud de imágenes televisivas, pero también críticas; le convirtió en referente de muchos mozos, aunque algunos le dijeran aquello de 'tendré más derecho que tú, que soy navarro', esa frase que tanto le molestaba.

«Duelen más los pitones de un Jandilla que las críticas» aseguraba a este periódico en una entrevista. Lo sabía bien, pese a que apenas tuviera cogidas en sus 41 años de mozo enamorado de los encierros. La primera, en el año 72, el toro 'Barquillo' le arrastró 50 metros colgando del pitón derecho; en el año 1994, los Miura le emparedaron en un incidente que él siempre consideró intencionado y que le costó padecer el dolor de cuatro costillas rotas.

Pero fue un Jandilla, 'Trigueño', el que el 12 de julio de 2004 le propinó cinco cornadas en el callejón. A pesar de ser la cogida más grave de su etapa como corredor, a pesar de encontrarse en una cama, «en el hospital sabía ya que al año siguiente correría en Pamplona, que un toro no me iba a retirar, que sería yo el que tomase la decisión de dejar de correr» dijo entonces.

Y así fue. Ni el dolor, ni las acusaciones de algunos corredores, ni las astas de toro fueron motivo suficiente para que Madina dejara de correr por la calle Estafeta. Fue el nacimiento de la pequeña Aisha lo que hizo que le diera vueltas a la cabeza, (lo confesaba él mismo) y decidiera retirarse del mundo que le había hecho tan feliz el año 2010.

En 2011 ni tan siquiera se acercó a Pamplona. En 2012 afrontó sus primeras fiestas ya convencido de que estaba fuera del encierro y de ese desafío al aliento cercano de los toros. Comenzó a sentirse mal, sintió que le faltaba el aire cuando salió a la calle. No lo pudo evitar y se acercó a su rincón de siempre para correr, esta vez sin presión alguna ni de amigos ni de enemigos, solo para él. No volvió a participar en los encierros de Pamplona, aunque sí en los de otros pueblos como Tudela, donde este mismo año sufrió un percance torero del que una vez más salió adelante.

El último encierro

Ocurrió el pasado 25 de julio, en el primer encierro de las fiestas de la localidad navarra, un mes antes del accidente mortal de la Zurriola. Fue trasladado al hospital Reina Sofía de Tudela tras una contusión torácica y cervical y el mismo día reconoció a este periódico que se encontraba «muy dolorido».

La noticia del fallecimiento de Julen Madina corrió como la pólvora por las calles de Hernani, según cuenta J.F. Manjarrés.

Residente desde siempre en el corazón del municipio, en la plaza de los Gudaris, la casa histórica de la familia, era muy habitual verle por el Casco Histórico y hablar con los vecinos sobre cualquier cuestión de actualidad. Experto profesor de judo y jiu-jitsu, en la última época ejercía en el municipio de Urnieta, aunque durante muchos años regentó un gimnasio que fue referencia en el judo del municipio hernaniarra. Separado y con dos hijos, Mauro y Aisha, seguía practicando deporte de manera habitual, además de ser profesor de Educación Física, su dedicación profesional de toda la vida.

Esta vez no fue un toro ni un pitón a quemarropa. Una ola de las que se conocen como orilleras le golpeó con más fuerza que ningún animal bravo y lo hirió de muerte. El pasado jueves se bañaba en la playa donostiarra de la Zurriola cuando, todo indica que al coger una de estas olas que rompen con fuerza y sobre todo con mucha rapidez, el mar lo elevó y después cayó contra la arena, de donde ya se había retirado el agua. La contusión fue muy fuerte, quedó boca abajo y tuvo que ser sacado inconsciente de la orilla por tres personas.

Funeral

El funeral por Julen Madina se oficiará el viernes a las 19.00 horas en la iglesia parroquial de San Juan Bautista de Hernani.

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