Túnidos que recorren el océano Atlántico

J. P. SAN SEBASTIÁN.

La vida y las rutas migratorias de los túnidos es cada vez más conocida. Hoy se sabe, por ejemplo, que son capaces de adentrarse en profundidades de hasta cuatrocientos metros, que soportan temperaturas inferiores a diez grados y que pasan el invierno en aguas cercanas a las Azores. También se conoce que algunos ejemplares pueden cruzar el Atlántico y llegar hasta la costa estadounidense. Gracias a los marcajes realizados los últimos años se han podido realizar seguimientos a varios individuos. El microchip que un científico de Azti colocó a un cimarrón a bordo de una embarcación deportiva segundos después de que fuera capturado, ofreció a los investigadores un detallado conocimiento del comportamiento de estos túnidos. El animal pasó el invierno en la zona de San Vicente y Azores, y en primavera volvió al Golfo de Vizcaya, donde fue pescado por un barco de cebo vivo.

No todos, sin embargo, se comportan igual. Un atún marcado en 2005 en Hondarribia fue recapturado en 2007 en Massachussets (Estados Unidos). El ejemplar medía 68 centímetros y pesaba aproximadamente 5,5 kilos cuando fue pescado en el Cantábrico. Dos años después dio en la báscula 30 kilos y había crecido hasta alcanzar 114 centímetros.

En 2006, un bonito marcado a veinte millas de Donostia y que también fue devuelto al mar, fue recapturado seis años y medio después, esta vez en aguas venezolanas. El túnido había recorrido 6.370 kilómetros a través del Atlántico. En el momento de su marcaje, contaba con un año de vida, medía 50 centímetros y tenía un peso de 2,5 kilos. Al ser capturado, su peso era 21,8 kilos y medía ya 100 centímetros.