Los atascos reiterados en Biriatou, un drama para los camioneros

Los camiones volvieron a soportar ayer retenciones en las inmediaciones de Biriatou, que alcanzaron los ocho kilómetros./
Los camiones volvieron a soportar ayer retenciones en las inmediaciones de Biriatou, que alcanzaron los ocho kilómetros.

El sector resalta que el problema empeora y lo contrasta con la tranquilidad que se vive en la Junquera, también sujeta a controles

IRAITZ VÁZQUEZ

El depósito de la paciencia de los transportistas guipuzcoanos se está acercando de manera acelerada a la reserva. El piloto rojo amenaza con encenderse en cualquier momento. Y es que las retenciones que soportan en la frontera de Biriatou no hacen más que aumentar semana tras semana, y muchos ya no pueden más. «El otro día, un compañero tardó cuatro horas en realizar un porte desde Oiartzun hasta Behobia, no es normal lo que nos está tocando vivir. Estamos llegando al límite», reconocía ayer una persona vinculada al transporte.

Tanto los conductores que día tras día deben soportar las kilométricas retenciones, como las empresas que se dedican al transporte se sienten «menospreciados» desde que Francia intesificó los controles policiales en la frontera el pasado 6 de junio. Como muestra de ese doble rasero que están utilizando en Biriatou respecto al paso de la Junquera en Cataluña, el presidente de la Asociación Empresarial Guipuzcoana de Transporte de Mercancías, Guitrans, Ignacio Cepeda, aseguró ayer a este periódico que «está habiendo un trato diferente y no sabemos en base a qué criterios». Cepeda basó su argumentario en el hecho de que «en otros puntos de las fronteras de Francia con diversos países, incluso con Cataluña, no haya retenciones nos indica que se pueden realizar los controles sin perjudicar tan intensamente a un sector fundamental de la economía española».

Pero lo cierto es que el sector del transporte no vislumbra la luz al final del túnel, ni tampoco parece que lo pueda conseguir en un breve espacio de tiempo. La situación, lejos de mejorar la última semana, ha empeorado y se ha cronificado. «Últimamente, hemos tenido todos los días entre diez y once kilómetros de retenciones durante casi toda la jornada, unas diez horas cada día», reconoció Cepeda. En este sentido, exigió a las autoridades francesas que «abran las cabinas, utilicen la explanada que se encuentra al lado del peaje para realizar los controles y usen todos los medios de los que disponen, tanto en personal como en infraestructuras, para de ese modo evitar al máximo posible las retenciones».

Desde Hiru, el sindicato de transportistas autónomos de Gipuzkoa su portavoz, Jaione Ugalde, también avaló la teoría de que la situación se está agravando de manera considerable en Biriatou. «Esta semana hemos tenido que soportar bastantes retenciones en la frontera. Esto ya está siendo un desastre para los camioneros. Semana tras semana la situación es más dura. El pasado martes por ejemplo, lo que nos encontramos en las cercanías daba miedo, sobre todo por la cantidad de camiones que había parados en el carril derecho. Esto no puede seguir de esta manera», reconoció.

Cuantificar las pérdidas que están causando las retenciones es tarea compleja, aunque lo que parece imposible es recuperarlas. «Es un sector en el que difícilmente se pueden repercutir los costes. Pero no solo se produce una pérdida económica, sino, además, un perjuicio aún mayor porque al agotar las horas de conducción en la retención, el transportista no puede llegar al destino, con los problemas que eso genera con los clientes y las penalizaciones que les imponen por los retrasos» recordó Cepeda.

Llegada del verano

La situación en Biriatou amenaza con empeorarse aún más las próximas semanas. La Gendarmería francesa mantendrá los controles al menos hasta el final del Tour de Francia, el próximo 27 de julio, y habrá que sumarle el aumento del tráfico durante la temporada estival: «Ahora que llega el verano, los camioneros están más preocupados. Lo peor de todo es que ellos quieren llevar a cabo su trabajo de la manera más adecuada posible pero no les dejan los medios más normales para hacerlo», explicó Ugalde.

Desde noviembre pasado, y van ya siete meses, ha habido retenciones por controles en la frontera de Biriatou durante 175 días, unas 583 horas de retenciones, una media de 3,7 km al día y 3 horas y veinte minutos de retención diarias.

Donde ayer también hubo retenciones, pero por otro motivo, fue en la N-I a la altura de Alegia. A las siete menos veinte de la tarde, un camión hizo la tijera y quedó volcado ocupando el carril izquierdo. El chófer resulto ileso y en la zona se formaron algunas colas.