Unión de fuerzas para ayudar en Chíos

Momento de la formación de los nuevos voluntarios./
Momento de la formación de los nuevos voluntarios.

Aunque su ámbito de acción es Wukro, en Etiopía, colaborarán cocinando para los voluntarios de todas las oenegés que trabajan allí

ANA VOZMEDIANO/ JOSEBA ZUBIALDE

Cada día, entre 1.600 y 2.000 refugiados llegan a las costas griegas huyendo de la guerra y la muerte. Desde hace tres semanas, un grupo de voluntarios guipuzcoanos de la Escuela Náutica de Getaria se encuentran en la isla de Chíos con el objetivo de evitar que el mar siga cobrándose a diario la vida de centenares de personas. Su labor es vital y extenuante pero «están contentos porque están trabajando y eso es lo más importante para ellos», asegura Imanol Gómez Muñagorri, uno de los responsables del operativo y que el próximo 10 de enero se unirá a sus compañeros.

A los socorristas guipuzcoanos se suman ahora los cocineros que forman parte del proyecto 'Zaporeak'. Esta iniciativa nació para paliar la situación de inseguridad alimentaria crónica que padece el pueblo de Wukro en Etiopía, donde colaboran con la ONG Etiopía Utopía. «Quieren venirse con nosotros para dar de comer a la gente que trabajamos con los refugiados», explica Muñagorri. Se trata de un apoyo que no se limita a los guipuzcoanos, sino a los miembros de las diferentes oenegés que operan allí. «En muchas ocasiones no hay tiempo para hacer las comidas o se come mal y es importante que nos alimentemos bien porque estamos en el agua, con el frío y el viento».

Miembros de Salvamento Marítimo humanitario y 'Zaporeak' mantuvieron ayer una reunión en Donostia, un primer contacto en el que «explicarles cómo funciona el tema allí y ofrecerles toda la colaboración posible». Además, el próximo 13 de enero varios miembros de esta iniciativa visitarán durante cuatro días la zona en la que trabajan los guipuzcoanos para hacerse una composición del lugar.

Necesidad de recursos

Las cosas se complican cada día en las islas griegas del área de Lesbos. Las mafias que operan en la zona buscan fórmulas, como que los barcos en los que se trasladan los refugiados estén al mando de patrones que están a su sueldo. Estos dejan a sus 'viajeros' en el mar, con esos chalecos de mala calidad que se fabrican en Turquía.

Los seis miembros que están en Chíos desempeñan su labor como pueden, aunque ya cuentan con el papel oficial que les acredita como rescatadores. «A través de las Naciones Unidas nos han reconocido que somos un servicio operativo de salvamento marítimo que trabaja allí», algo muy importante porque «refrenda que somos gente profesional». Los últimos cuatro voluntarios acudieron con su furgoneta ambulancia cargada de comida donada en la campaña que la ONG hizo en el centro comercial Urbil. «La especulación en Grecia ha subido los precios de los alimentos básicos de forma espectacular», cuenta Muñagorri, y critica que haya «quien de la miseria de los demás hace negocio».

A esa ayuda en especias, y que agradecen, se suman también los cerca de 2.000 euros recaudados entre las inscripciones y las donaciones realizadas en el Kontxapuzon celebrado el día de Navidad en la playa de La Concha. La recaudación ha sido íntegramente donada a Salvamento Marítimo Humanitario, un gesto que Muñagorri agradece en el alma al Club Fortuna. Por otro lado, mientras que la Diputación ya ha aportado los 3.000 euros que prometió, esperan que el Ayuntamiento de Donostia haga lo propio con 2.000 euros que se comprometió a dar. Además, la ONG se presentará a nuevas subvenciones.

El dinero lo destinarán a comprar, por ejemplo, material: «De momento nos urge comprar focos que impidan que podamos perder un barco como nos ocurrió el otro día. Murieron doce personas». También lo usarán para pagar el alquiler de una embarcación de seis metros con la que cuentan. Además, la moto de agua sigue estropeada y arreglarla puede resultar más caro que comprar otra de segunda mano.

La barca de la Unidad de Salvamento de Reino Unido que ellos utilizan en sus operaciones les está resultando de especial utilidad. En ese sentido, Muñagorri comenta que «la Marina quiere que vayamos a una especie de peñón que está frente a Chíos, una zona rocosa cercana en la que es muy difícil trabajar. Vamos a convencerles de que con este barco podemos cubrir las dos islas sin ningún problema. Los salvacostas están de nuestra parte».

 

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