«Ella siempre fue consciente de lo que tenía. Sufrió muchísimo»

Los hijos de Luisa Soraluce, Josu y Garbiñe, posan en su Bergara natal./
Los hijos de Luisa Soraluce, Josu y Garbiñe, posan en su Bergara natal.

La familia de Luisa Soraluce, fallecida recientemente por lavar la ropa con amianto de su marido, relata su historia

IRAITZ VÁZQUEZSAN SEBASTIÁN

Luisa Soraluce era una más de las miles de mujeres de los trabajadores de Altos Hornos de Bergara, actual Arcelor Mittal. Llevaba una vida cotidiana al cuidado de sus dos hijos y en compañía de su marido, Jesús Ceciaga. Traía y llevaba a sus hijos a la escuela y realizaba las labores propias de una ama de casa. Pero lo que Luisa no sabía era que un trabajo tan cotidiano como limpiar la ropa de trabajo de su marido la llevaría a una muerte cruel en escasos tres meses. El nombre de esta mujer pasará a la historia después de que recientemente el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Bergara haya condenado a la empresa Arcelor Bergara a indemnizar con 71.519,4 euros a los dos hijos de la mujer, fallecida por un mesotelioma contraído al limpiar la ropa de trabajo de su marido -fallecido en 1989- que contenía amianto. Es la primera sentencia de este tipo en el que un juzgado declara a una persona extralaboral como víctima del amianto.

Lo cierto es que esta nueva sentencia ha abierto un nuevo precedente en el constante goteo de resoluciones que obligan a las empresas a indemnizar a trabajadores que se han visto obligados a trabajar con el amianto. Tal y como explica Jesús Uzkudun, miembro de la Asociación de Víctimas del Amianto de Euskadi, Asviamie, «abre la vía a que más gente se pueda personar. Hasta ahora nosotros mismos hemos estado parando a la gente porque no sabíamos qué era lo que podía ocurrir. Pero a partir de ahora animamos a la gente a que pelee, ya que hemos visto que se puede».

Ese paso valiente fue el que dieron tanto Garbiñe como Josu, los hijos del matrimonio. «La decisión la tomé totalmente en caliente», recuerda Garbiñe, algo abrumada por el eco que está teniendo la sentencia en los medios de comunicación. Pero reconoce que esa decisión que tomaron fue la correcta, puesto que «hemos conseguido que se reconozca lo que sufrió nuestra madre. Aunque esto no nos la vaya a devolver, sirve para que nos acordemos de ella».

El amianto es una sustancia cancerígena que ha impregnado la vida de miles de trabajadores de la siderurgia tan arraigada en el País Vasco y por consecuencia las de sus familiares. Año tras año, los diagnósticos de cáncer de pulmón van en aumento paulatinamente, puesto que la etapa de latencia de esta sustancia es de 20 años. No será de extrañar que cada vez haya más sentencias de este tipo. Según datos del Gobierno Vasco, los casos de cáncer derivados del amianto se elevarán a los 1.446 entre 2014-2023, mientras que entre 1999-2014, fueron 462 los casos.

Las palabras del médico

La familia de Luisa Soraluce ha puesto sentimientos y palabras a los fríos datos. Sus hijos siempre la recordarán, pero aún no pueden quitarse de la cabeza el calvario que pasó su madre en 2011. «Me acuerdo que me dijo que no podía ir a misa sin el jersey. Que notaba dolor en la espalda», dice Garbiñe. Enseguida acudieron al médico y sus palabras no fueron nada halagüeñas: «En cuanto le hizo varias pruebas, le preguntó si había trabajado en alguna fábrica. Pero mi madre nunca había tenido una nómina y tampoco había fumado. El médico nos dijo que aquello era una enfermedad derivada del amianto».

Desde el diagnóstico y hasta el fallecimiento de Luisa pasaron escasos tres meses, en los que la mujer «fue totalmente consciente de lo que le pasaba y que era víctima del amianto por limpiar la ropa de nuestro padre», subraya Garbiñe. Ahora ella espera que esta sentencia sirva para que más familias se atrevan a «dar el paso como lo hicimos nosotros. Ayudaremos a la gente en lo que necesita, pero que los afectados no se queden callados y luchen porque alguien tiene que pagar lo que han hecho».