Advierten de los peligros de pilotar drones en zonas urbanas

Un dron posa sobre la isla Santa Clara de San Sebastián. /
Un dron posa sobre la isla Santa Clara de San Sebastián.

La ley prohíbe expresamente el uso de estas aeronaves no tripuladas en lugares concurridos como fiestas o manifestaciones

IRAITZ VÁZQUEZSAN SEBASTIÁN

Cada vez son más las personas que se animan a pilotar un dron. Sus capacidades técnicas hacen que sean aparatos muy válidos para sacar fotografías o grabar paisajes desde un punto de vista del que no estamos acostumbrados a ver. Cúpulas de iglesias, tejados de viviendas o vistas completas de ciudades son los lugares más habituales para grabar momentos indescriptibles y al que el ojo humano de por sí es imposible que llegue.

No obstante, un uso temerario de estas aeronaves pueden acarrear accidentes como el ocurrido el pasado 5 de julio, cuando una mujer fue golpeada por una aeronave no tripulada en Zestoa y tuvieron que ponerle ochenta grapas en la cabeza. Este accidente, al igual que el que le ocurrió al cantante Enrique Iglesias, que tuvo que ser operado de la mano tras intentar coger un aparato de este tipo durante un concierto, ha puesto en el punto de mira el desconocimiento de muchos usuarios de la normativa vigente y los peligros de estos aparatos voladores. Las autoridades aéreas señalan que la legislación vigente «prohibe expresamente el uso de drones en zonas urbanas y concurridas por muchas personas».

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Del mismo modo que nadie se atreve a conducir un coche sin el pertinente carné de conducir, los responsables de escuelas de pilotaje de drones de Euskadi señalan que los pilotos de estos aparatos tampoco «lo deberían hacer sin las licencias necesarias». Aitor Goikoetxea es director de Drone School, donde da clases sobre pilotaje de este tipo de aparatos desde finales del año pasado. Destaca «el desconocimiento de mucha gente que compra drones sobre la normativa aeronáutica vigente». Goikoetxea denuncia la facilidad con la que las grandes superficies comerciales venden a personas sin licencias necesarias este tipo de objetos voladores: «Muchos los adquieren y, sin tener ni idea de pilotar, se ponen a volar este tipo de aparatos, que pueden ser bastante peligrosos».

«Los drones no son juguetes», recalca Goikoetxea. «Son aparatos que pueden llegar a pesar 25 kilos y, si se utiliza de una manera que no es adecuada, puede causar una desgracia», añade. Es por eso, que desde la Agencia Estatal de Seguridad Aérea, AESA, confirman que entre los peligros de los drones están «las interferencias de la señal de control en el centro urbano, que puede ocasionar un comportamiento errático del aparato, estropearse o agotarse prematuramente la batería, pasando por problemas en la recepción de la señal de GPS. Pero el mayor peligro es volar sin la información necesaria porque se puede poner en peligro a personas y los bienes en tierra u otras aeronaves».

Condiciones duras

Lo cierto es que la normativa es muy restrictiva en cuanto a las zonas en las que se puede pilotar un dron y las condiciones que debe cumplir un piloto para ser capaz de volar uno de ellos. Desde AESA, explican que entre los requisitos que tiene que cumplir un piloto para volar un dron «debe poseer los conocimientos teóricos necesarios para obtener una licencia de piloto». Una circunstancia que solo se puede obtener de tres maneras; tener o haber tenido durante en los últimos cinco años una licencia de piloto, demostrar de manera fehaciente que disponen de los conocimientos teóricos para obtenerla, y por último, si el peso máximo al despegue no es superior a los 25 kilos tener un certificado básico o avanzado emitido por una organización de formación aprobada.

Enrique García, miembro del departamento de ventas y consultoría jurídica de la empresa SQAdrones y piloto de drones, señala que los requisitos para ser un piloto de drones «son muy parecidos a los que tiene que pasar un piloto de avioneta y de tripulantes de cabina». Puesto que además de pasar las pruebas teóricas, el que quiera pilotar un dron «deberá presentar un certificado médico, de Clase LAPL -para aeronaves de hasta 25 kilos- o Clase 2 -para las de más de 25 kilos-. Asimismo, deberá acreditar que disponen de los conocimientos adecuados de la aeronave que va a pilotar y de su pilotaje, por medio de un documento que puede ser emitido por el operador o por el fabricante de la aeronave».

Desconocimiento

Eventos deportivos, series de televisión y documentales son las escenas que más se graban con la ayuda de drones. Cada vez es más habitual ver a este tipo de aparatos voladores sobrevolar cascos urbanos para obtener la mejor toma posible. «Sé de alguna serie que otra que ha recibido alguna denuncia por utilizar drones en el centro de alguna ciudad, y por supuesto, en cuanto lo han recibido han dejado de grabar», explica García. Estas infracciones son producto en muchas ocasiones del desconocimiento.

Desde AESA aclaran que «los drones para actividades deportivas o lúdicas deben cumplir el reglamento de Circulación Aérea y Reglamento de aire europeo, por lo que no pueden volar en espacio aéreo controlado y tampoco en zonas en las que se realicen vuelos de aeronaves tripuladas a baja altura, así como en zonas urbanas y donde haya presencia de personas». Asimismo, inciden en que «las manifestaciones, fiestas o conciertos por ahora no son posibles grabarlos con drones, excepto que tengan lugar en recintos completamente cerrados -incluyendo el techo- y con autorización del propietario del mismo».

El sector de las aeronaves pilotadas por control remoto ha crecido de manera exponencial los últimos meses. Es por ello que desde AESA aseguran que «ha surgido la necesidad de establecer un marco jurídico que permita el desarrollo en condiciones de seguridad de este nuevo sector, tecnológicamente puntero y emergente». Por ello, en julio del año pasado se estableció una normativa temporal que regula las operaciones con drones e indica el procedimiento para poder realizar actividades aéreas, en función del escenario de operación y el peso de la aeronave. Para diciembre de este años se espera que la ley sea definitiva y «los drones puedan ser utilizados en centros urbanos mediante fuertes medidas de seguridad», concluye Enrique García.