«Poder volver al mar me da la vida»

Con la ayuda de Toni, Nahikari y Elisa, Pablo disfrutó ayer durante 30 minutos del mar de La Concha./
Con la ayuda de Toni, Nahikari y Elisa, Pablo disfrutó ayer durante 30 minutos del mar de La Concha.

Hegalak Zabalik inicia el acompañamiento de baños con discapacitados

AINHOA MUÑOZ

Siempre tuvo una vida ligada al mar. Cuando lo recuerda, su mirada se vuelve húmeda y brillante. «Me encantaba nadar y pescar», dice. Aún se emociona cuando echa la vista atrás y rememora cómo salía con su chipironera desde el puerto pasaitarra de San Juan. Hasta que un día, marcado en rojo en su calendario, se le rompió la vida. Un gravísimo accidente de tráfico le tuvo 45 días en coma. Cuando despertó, se vio obligado a vivir pegado a una silla de ruedas.

Fechas. Del 16 al 30 de junio y del 1 al 15 de septiembre.

Horario. De 11.30 a 13.30 horas y de 16.00 a 18.00 horas.

Servicio gratuito. Se necesita reserva previa en el 943433680 o en info@hegalak.com

Comodidades. El programa incluye el servicio gratuito de taquillas, vestuario y apoyo en vestuarios en el gimnasio Hegalak.

Hoy, a sus 75 años y con más de veinte intervenciones quirúrgicas a su espalda, el donostiarra Pablo Roura ha vuelto a revivir la sensación de flotar en el agua. «De que la brisa del mar me vuelva a azotar en la cara». Y lo ha hecho gracias a la iniciativa impulsada por la Fundación Hegalak Zabalik. Durante 30 minutos, Pablo volvió ayer a nadar en La Concha.

La asociación ha puesto en marcha el programa Denur de acompañamiento de baños en la playa donostiarra, dirigido a cualquier persona con diversidad funcional o movilidad reducida. Rehuyen de los términos 'adaptado' o 'asistido', «porque queremos que cada usuario pueda disfrutar de un agradable día en la playa sin la necesidad de montar una gran expectación a su alrededor», asegura la responsable técnica de la fundación, Isabel Landa, que además destaca: «La persona es lo más importante en este programa, insistimos en preguntarles cómo quieren bañarse para que tengan una experiencia agradable y divertida».

La actividad, cuyo único fin es «mejorar la calidad de vida de los usuarios», nació en un inicio para completar el mismo servicio que ofrece Cruz Roja durante la temporada estival en La Concha. Por eso, la Fundación Hegalak Zabalik optó por las fechas que la entidad sociosanitaria no cubría: la última quincena de junio y la primera de septiembre, aunque este verano Cruz Roja haya ampliado su propio servicio. «La playa es un espacio público que no es accesible para quienes no pueden bañarse de manera autónoma», reconoce Landa, que considera que la iniciativa que dirige es un «plus para sumar fuerzas y, entre todos, facilitar la vida a estas personas».

Además, el equipo de acompañamiento «está cualificado» para trabajar con personas con diversidad funcional. De hecho, el grupo ha realizado un curso de lenguaje de signos para comunicarse con las personas sordas y sordociegas, «porque la comunicación con el usuario es vital para saber cómo se sienten y qué esperan del baño».

Elisa, Nahikari y Toni son parte del equipo que acompañan a los usuarios, y fueron quienes compartieron baño y ayudaron ayer a que Pablo volviese a sentir sus piernas ligeras. Antes de dirigirse a la orilla, estaba emocionado. «Tengo tantas ganas que siento que poder volver a meterme en el mar me da la vida», dijo palpitante.

«No veo el día de volver»

«¡Qué satisfacción más grande!», se apresuró a decir Pablo nada más llegar a la orilla, para dirigirse de vuelta al gimnasio Hegalak desde donde salen. «Esta sensación es un auténtico placer. No tengo palabras para describirlo... es como cuando sales de una gran comilona y dices 'qué a gusto me he quedao', pues lo mismo», explicó emocionado.

La sonrisa de Pablo era imposible de disimular. Su primer baño del verano apenas acababa de terminar y ya preguntaba cuándo podía volver. «No veo el momento de que llegue mañana», dijo, «porque es una auténtica gozada volver a La Concha y disfrutar del mar».

Los días con condiciones climáticas adversas en Gipuzkoa no serán ningún impedimento para que los usuarios puedan chapotear en el agua, ya que desde la fundación ofrecen la alternativa de las piscinas del gimnasio para los días que el mar esté revuelto o hace mal tiempo.

Landa insiste que la comunicación técnico-usuario es «esencial» para que el programa funcione, «porque muchos llegan aquí con un miedo y una inseguridad terrible». Por eso, han puesto en marcha una mesa de trabajo formada por voluntarios con distintas diversidades funcionales. Personas ciegas, sordas, discapacitados o con deficiencias mentales ponen en común mediante una tormenta de ideas sus experiencias y temores para después analizar y evaluar el servicio y así hacer mejoras en Denur. «Tratamos aspectos como la dignidad en el baño y la accesibilidad», dijo el coordinador de las reuniones, Roberto Herrera.

«Hay que tener en cuenta las necesidades y los deseos de los usuarios, por eso es importante dar voz a los propios usuarios», aseguró. En total, realizarán diez sesiones conjuntas de trabajo. Pablo no dudó en intervenir: «Creo que es importante que haya más iniciativas para los que tenemos problemas de movilidad. A la gente puede parecerle una tontería, pero para mí poder meterme de nuevo en el mar es una experiencia inolvidable».