Astudillo: «Rehabilitar una fachada supone un ahorro del 40% en las facturas»

Julen Astudillo, junto a una de sus fachadas preferidas, la del Kursaal en Donostia./
Julen Astudillo, junto a una de sus fachadas preferidas, la del Kursaal en Donostia.

El experto en fachadas plantea que «son soluciones que cuestan mucho dinero pero a la larga se les saca una gran rentabilidad»

IRAITZ VÁZQUEZSAN SEBASTIÁN

Dentro de unos años viviremos rodeados de edificios que cambien su forma en consonancia con las necesidades de sus habitantes. Así lo asegura el arquitecto donostiarra Julen Astudillo que recientemente participó en el VII Congreso Internacional sobre Envolventes Arquitectónicas en Donostia. Para Astudillo la fachada es un elemento esencial que protege a los edificios «del agua o del ruido». Un componente que requiere muchas funcionalidades y que no se le da el valor que tiene.

-¿Qué supone una fachada para un edificio?

-Supone la cara, la piel, la envolvente que separa el edificio de su entorno. Nosotros lo consideramos uno de los elementos más importantes del edificio, ya que tiene muchas de las características que más importan. Es una barrera al agua o ante el ruido. Un elemento que requiere muchas funcionalidades en un mismo producto y, por lo tanto, es esencial.

-¿Se le da el suficiente valor a la cara de un bloque arquitectónico?

-Lo bueno que tienen las fachadas es que es lo que más se ve del edificio, pero quizá la sociedad le da un valor desde el punto de vista estético. Luego cada uno en nuestra casa enseguida le encontramos pegas: que si nos entra agua, que si al final no aísla bien, que si oímos lo que hay en el exterior o a los vecinos... Pero estas cosas nos las encontramos ya cuando los edificios están construidos. Ahí es cuando tiene difícil solución.

-¿Y qué podría suponer su rehabilitación?

-Ahorros de hasta un 40% en las facturas del gas o de la electricidad a la hora de generar calefacción. Normalmente la rehabilitación se centra más en cambiar las ventanas del edificio, que es una medida muy importante porque en un edificio de diez o veinte años no suelen ser muy buenas, y eso puede mejorar mucho el aislamiento de la vivienda. Además, añadir una capa exterior con una fachada ventilada te soluciona de un plumazo los problemas que puedas tener de estanquidad o de ruido. Es una solución que cuesta pero que puede ser una respuesta importante para la funcionalidad del edificio.

-En los edificios nuevos ¿cuánto más se puede ahorrar gracias a las fachadas?

-Depende mucho de dónde parte el edificio. El ahorro puede llegar al 100% porque el edificio tenía un aislamiento muy malo. Ahora, con los nuevos materiales, puedes producir ahorros muy interesantes. En los edificios nuevos puede estar entorno al 20-30% si se utilizan materiales adecuados. Las normativas están exigiendo ya que las fachadas cumplan unos mínimos. El planteamiento que hace Tecnalia es que sea un elemento que consiga adaptarse, ahí está el futuro. Que en invierno aísle mucho y en verano lo haga poco. Que aproveche la luz del sol para generar energía en el edificio.

-¿Qué características tendrán entonces en el futuro?

-Una fachada que pueda cambiar su forma, que pueda cambiar su aislamiento, que esté proporcionando información a los sensores y a los sistemas de ordenadores que hay en el edificio y que estos sistemas puedan hacer que la calefacción funcione cuando lo tenga que hacer, de la forma más eficiente. Que se ventile en los mejores momentos del día para ahorrar más energía. Al final, va a ser una fachada adaptable, que cambia sus características en base a las diferentes necesidades que tenemos. Si conseguimos ese comportamiento para hacerlos más dinámicos seremos más eficientes.

-Todos esos materiales del edificio del futuro, no serán baratos...

-Los materiales para conseguir un ahorro energético ahora pueden ser algo caros, pero lo que estamos planteando es que si conseguimos un ahorro del 40% en la factura de luz, quizá en cinco años ya esté amortizado. Ahora la Comisión Europea pretende que los sistemas estén amortizados en siete años. Ese tiempo respecto a la vida que tiene un edificio es relativamente corto.

-¿Las fachadas también pueden ser un reclamo publicitario y así conseguir beneficios económicos?

-Uno de los sistemas que vimos en el Congreso es la incorporación de elementos luminosos, como pueden ser los leds. Al final lo que hacen es que la fachada pueda dar información sobre el edificio. Gracias a la fachada puedes sacar rentabilidad económica al edificio, mediante la publicidad, aunque creo que aquí eso no pega mucho. Que un estadio de fútbol en su exterior pueda convertirse en una gran pantalla de televisión puede tener su sentido, pero no en una casa.

-¿De qué salud gozan las fachadas guipuzcoanas?

-Aquí en Euskadi tenemos un problema y a la vez una ventaja. Llueve mucho. Si no funcionan bien, uno se da cuenta a los cinco minutos. En el sur de España, que no llueve tanto, no se le da tanta importancia. Pero creo que aquí hay un buen nivel en cuanto a las fachadas que tenemos en España.

-¿Se puede hablar de una característica común en Gipuzkoa?

-Es muy típica la piedra arenisca que tiene la facha del Ayuntamiento de San Sebastián. La fachada tiene que resaltar cómo es lugar. Es cierto que hay proyectos potentes que utilizan maderas de África. Pero al final el ciclo de vida de un edificio será más largo si se utilizan materiales del entorno. Sí es cierto que hay fachadas de ladrillo o materiales cerámicos, podemos decir que hay un 'mix' importante. Pero en general la salud es buena.

-¿Se atreve a poner dos ejemplos de buena y mala práctica?

-Yo creo que aquí tenemos fachadas que suelen estar bastante bien integradas. Por contra, las ciudades asiáticas han estado construidas sobre un boom de mucha novedad y tecnología que también hay que saber integrarla y crear espacios públicos. Hay que tener un poco de cuidado cuando se proyectan este tipo de ideas porque lo que tienes que hacer es crear la ciudad a la medida de sus habitantes.