«No ha sido un suicidio. Miren ha sido asesinada por el sistema»

Una mujer de 43 años se quita la vida en Ansoain tras recibir en una carta la noticia de que no podía renegociar el pago de su hipoteca

JAVIER GUILLENEA

Miren Peña no pudo soportar la presión. Dos años de constantes malas noticias fueron demasiado para ella. El pasado sábado se quitó la vida en la localidad navarra de Ansoain. Tenía 43 años y muchos problemas. El último de ellos, la negociación de la hipoteca de su piso. No aguantó más.

El futuro comenzó a oscurecerse para Miren hace dos años, cuando fue despedida de la empresa en la que trabajaba junto a otros empleados. «Para ella fue un trauma. El hecho de no sentirse útil le causó una fuerte depresión», recordó ayer el miembro de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca de Ansoain Mikel Otazu, al que la mujer había acudido para pedir ayuda. Estaba a punto de dejar de cobrar el paro y dentro de poco no podría hacer frente al pago de su hipoteca.

Con el apoyo de la plataforma acudió a su entidad bancaria, Laboral Kutxa, a la que solicitó que aplicara el código de buenas prácticas y reestructurara su deuda hipotecaria. Según Otazu, Miren cumplía casi todos los requisitos porque se hallaba en el umbral de la exclusión social, pero el precio de su vivienda era superior al límite estipulado por la ley. Era un obstáculo, pero no insalvable. «Se podía negociar. La caja no ha desahuciado a nadie y permite a los afectados seguir viviendo en sus pisos», recalca el representante de la plataforma.

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