«Somos como una barandilla en la que apoyarse para poder salir hacia delante»

Dos voluntarias del Teléfono de la Esperanza de Gipuzkoa atienden llamadas./
Dos voluntarias del Teléfono de la Esperanza de Gipuzkoa atienden llamadas.

Cada vez gente más joven recurre al Teléfono de la Esperanza de Gipuzkoa, que hoy celebra una mesa redonda en Donostia

DANI SORIAZU

El Teléfono de la Esperanza de Gipuzkoa, asociación sin ánimo de lucro, atiende al año miles de llamadas de personas que buscan una voz amiga al otro lado del auricular con quien descargar el peso de la angustia o a quien contarle un problema. «Hay muchísima gente que necesita hablar con alguien, de manera anónima, porque no se atreven a contar su sufrimiento en su entorno más cercano por miedo a ser juzgados o rechazados», señala Lorena Pidal, responsable de esta asociación sin ánimo de lucro.

Desde hace 27 años, este teléfono está en funcionamiento los 365 días del año, atendido por una treintena de voluntarios seleccionados y formados en tareas de ayuda y escucha activa. Las mismas personas que han visto cómo con el paso de los años cada vez más gente requiere de los servicios que prestan, alcanzando en 2013 un nuevo récord, con 3.280 llamadas. «Y este 2014 vamos a alcanzar o superar con creces esa cifra también», asegura Pidal.

Durante estos años de andadura del Teléfono de la Esperanza también ha cambiado el perfil de persona que marcan el 900 840 845. Hasta hace unos años, lo habitual era encontrarse al otro lado del teléfono a mujeres mayores de 65 años que se ponían en contacto con esta asociación porque se sentían solas. Esas llamadas se siguen atendiendo «pero ha crecido la presencia de jóvenes que también necesitan abordar sentimientos muy diversos», explica esta responsable.

De hecho, los últimos datos estadísticos de la asociación, referidos al primer semestre de 2014, revelan que el 31% de las personas que llamaron en este periodo tenían entre 18 y 40 años, cuando esta franja de edad hace poco tiempo apenas representaba el 5%. Por su parte, las personas de más de 61 años que antes suponían seis de cada diez llamadas ahora solo representan el 30%. También se ha pasado en muy poco tiempo a que más hombres requieran de este servicio, pasando de un 20% hace unos pocos años a un 32% en los primeros seis meses de este 2014.

En cuanto a los motivos de las llamadas, 3 de cada 10 tienen que ver con sentimientos de tristeza, baja autoestima, adicciones o problemas sexuales, entre otros. Les siguen aquellas llamadas que buscan desahogo (23%) y ganan presencia las que tienen que ver con conflictos familiares (12%), seguidos de ansiedad (7%), y depresión (6%).

«El cambio empieza en uno»

«Intentamos levantar a las personas que lo necesiten para que puedan mirar hacia delante y sean capaces de buscar otra solución, servimos como una barandilla en la que apoyarse», explica Pidal, quien añade que «siempre se pueden encontrar nuevos horizontes, pero el cambio debe empezar por uno mismo».

Precisamente, sobre esta cuestión versará la mesa redonda organizada por esta asociación y que se celebrará hoy, titulada 'El papel de la sociedad: empoderar a las personas para afrontar los desafíos vitales'. En este encuentro participarán el coordinador del Plan del SIDA, Daniel Zulaika, el psiquiatra Joaquín Fuentes y el decano de Deusto Business School, Guillermo Dorronsoro. La cita será a las 19.30 horas en el salón de plenos del ayuntamiento de San Sebastián.