Muñoa, nuevo campeón de quesos

El pastor Javier Muñoa, tras recibir la txapela de manos del alcalde de Legazpi, Kepa Urzelai./
El pastor Javier Muñoa, tras recibir la txapela de manos del alcalde de Legazpi, Kepa Urzelai.

Además de la txapela, este pastor de Zerain recibió ayer la distinción del organismo ELE. Temeroso de que el calor acentuara demasiado el ahumado del queso, Muñoa presentó finalmente una pieza sin ahumar

FELIX IBARGUTXILEGAZPI.

El zeraindarra Javier Muñoa es el nuevo campeón de quesos de Gipuzkoa. En segundo lugar ha quedado Karmele Murua (Segura) y el tercer puesto ha sido para la quesería Aizpea (Olaberria). El concurso de quesos se celebró ayer en Legazpi, en el transcurso del Artzain Eguna.

Los mejores quesos

1. Javier Muñoa (Zerain)

2. Karmele Murua (Segura)

3. Aizpea (Olaberria)

4. Patxi Otaegi (Beizama)

5. Berastegi Elkartea (Azpeitia)

6. Mausitxa (Elgoibar)

Premio de la cata popular: Goienetxe

(Mutriku)

Premio del jurado infantil: Aizpea

(Olaberria)

Concurso de perros de pastor

1. 'Azkar' (J.J. Arrizabalaga) 300 p.

2. 'Lagun' (J.M. Plazaola) 238 p.

3. 'Mendi' (M. Arregi) 189 p.

Cuando la presentadora del acto leyó el nombre del ganador, se dio la circunstancia de que Javier Muñoa estaba ya en el estrado, porque poco antes había recibido el premio a las buenas maneras en el trabajo que todos los años concede la asociación Euskadiko Latxaren Elkartea (ELE) a algún pastor.

El ganador comentó que había presentado un queso sin ahumar elaborado el 24 de abril. «Tenía pensado acudir con un queso ahumado, pero probé un queso 'hermano' del elegido y pensé: en Legazpi hará calor y es posible que a esa temperatura el ahumado del queso quede demasiado resaltado. Me entró la duda y al final opté por algo más seguro, un queso sin ahumar», comentó tras recibir la txapela de manos del alcalde de la localidad.

Muñoa es un persona que siempre ha sido pastor, desde que acabó los estudios primarios. Elabora en su caserío del barrio de Barbaris el queso de la marca Basazabal.

En Zerain siempre ha habido una fuerte tradición de pastores que llevan los rebaños a las campas de Urbia, pero Muñoa prefiere tener las ovejas en los prados de su caserío y en los montes cercanos de Oamendi y Arripilleta.

En el certamen de Ordizia ha conseguido dos segundos premios (1987 y 2007) y un tercero (2011). «Hace unos treinta años, en los comienzos del Artzain Eguna, conseguimos tres veces la txapela. Fue en Legazpi, luego el concurso se trasladó creo que a Oñati y a continuación se asentó ya para siempre aquí en Legazpi», dijo el pastor galardonado.

El jurado oficial contaba con la presencia del harrijasotzaile y actor Iñaki Perurena. Los miembros de las cuatro mesas tuvieron que catar un total de 26 piezas.

Violines y calcetines

El Artzain Eguna es también sitio de reunión de numerosos artesanos, que muestran y venden sus trabajos. Ayer llamaba la atención Félix Pinillos, un artesano del mismo Legazpi que se ha pasado dos décadas mostrando sus kutxas y argizaiolas y que ahora elabora violines. En el Artzain Eguna del año pasado presentó la primera pieza, y ayer ya eran cinco.

«Empecé el año pasado -declaró-. Tenemos tienda de periódicos y vi que llegaban unos fascículos sobre la elaboración de guitarras y violines. Me fui a Legaria, el pueblo de Navarra en el que nací y en el que tengo un pequeño museo, y le comenté el asunto a la médico Rosa Mari, que es amiga mía. Me dijo que estaba segura de que yo podría hacer un violín y me dejó el de su hija. Me puse a tomar medidas por todos los sitios y así hice mi primer violín, con los tipos de madera de que hablaban los fascículos: la parte superior, de abeto, la inferior y los laterales, de arce».

Su primer trabajo en madera fue en 1967, un mosaico con el rostro del Papa Pablo VI. Se jubiló en la fábrica de Patricio Echeverría en 1993, y en 1997 se lanzó a la artesanía de la madera de manera continuada. Está particularmente satisfecho de una kutxa grande, de metro y medio de largo, réplica exacta de una que vio en la revista 'Hola'.

Otro artesano que atraía la atención de los curiosos era Jose Mari Andueza, del caserío Agirrezabal, de Brinkola, que elabora calcetines de lana de oveja. Aprendió el oficio siendo un chaval, mirando cómo lo hacía su abuelo Faustino. El saber pasó luego a su madre, Tomasa Arsuaga.

«¿Ves esta 'maratila' para ir trenzando el hilo? Es la del abuelo. Tiene plomo incrustado, para que resulte un poco más pesada», comentó al periodista.