El Islam abre sus puertas a Errenteria

Pastas y bebidas preparadas para celebrar la apertura del nuevo centro./
Pastas y bebidas preparadas para celebrar la apertura del nuevo centro.

La comunidad musulmana inaugura en la localidad su nuevo centro.

LUISMA RODRÍGUEZERRENTERIA.

El Centro Cultural Islámico de Errenteria se inauguró ayer por la mañana en un bajo ubicado en el número 3 de la calle Juan de Olazabal, que anteriormente ocupaba la sociedad Txintxarri. El local sustituirá a la mezquita que desde hace doce años estaba abierta en la calle Oiartzun, en el barrio de Iztieta.

El acto de apertura de la sede, que servirá de lugar de culto y de reunión a los musulmanes residentes en Errenteria y Oarsoaldea, sirvió para dar a conocer por parte de sus impulsores la intención de abrir sus puertas al resto de la sociedad errenteriarra, a diferencia de lo que sucedía con la anterior mezquita. Tal y como explicó su secretario, Karim, la idea es que se lleven a cabo en el lugar «reuniones y se organicen charlas, conferencias o los actos que estimen oportunos». «Para ello -añadió- no será preciso que profesen la confesión musulmana, ya que estamos abiertos a que todo vecino que lo desee pueda hacerse socio, sea musulmán, cristiano, o tenga la religión que tenga».

El único requisito será, según Karim, «que se respeten las horas de oración que tenemos los musulmanes, a las cinco de la mañana, dos de la tarde, seis de la tarde, diez de la noche y once de la noche. Pero el resto de las horas estarán disponibles y solo habrá que hacer una reserva para ver los huecos existentes».

La inauguración del nuevo centro contó con la presencia del alcalde de Errenteria, Julen Mendoza, y de corporativos de Bildu, PSE-EE, PNV y PP. José Ángel Rodríguez intervino en nombre de la agrupación socialista para decir que «los socialistas siempre hemos trabajando y lo seguiremos haciendo para lograr una convivencia normalizada entre personas de distintos orígenes religiosos».

El párroco de Nuestra Señora de Fátima, Pako Etxebeste, invitado también al acto, dijo a los reunidos que «a los cristianos y musulmanes nos une Abraham y queremos que la fe esté al servicio de la persona y no la persona al de la fe. Las personas que han salido de su tierra y viven en una nueva tierra tienen que convivir en ella».

Milagros, una vecina de la zona donde se ubica el Centro Cultural Islámico, intervino espontáneamente para señalar que se alegraba de ver cómo los musulmanes practican activamente su religión. «Me recuerda cuando hace ya muchos años íbamos los domingos a misa», afirmó.

«Todos somos humanos»

También intervino en la inauguración Aicha Aissou, mujer perteneciente a la directiva y que en un discurso realizado íntegramente en euskera dijo que la jornada «es especial e importante por lo que supone de disfrutar de un nuevo espacio de reunión».

Habló también Aziz Messaoudi, presidente de la Federación Islámica del País Vasco, quien se felicitó de que los musulmanes puedan «contar en Errenteria con un centro que pueda dar vida al entorno donde vivimos y que sirva para participar y colaborar con todo el pueblo». «No somos de la misma religión, pero somos humanos y la humanidad está por encima de la religión», indicó.

El experto en interculturalidad Houssien El Ouarachi explicó que parte de la decoración del centro refleja en caligrafía árabe varios versículos del Corán y alusiones al Dios de los musulmanes y su profeta. Recordó que la primera presencia musulmana en Errenteria se remonta a los años 70 del pasado siglo y señaló que ha habido una segunda oleada coincidiendo con el auge de la construcción. «Es hora de abrirnos a la sociedad que nos ha acogido». El acto finalizó con una degustación de té y de pastas.