«A un niño superdotado no le gusta memorizar ni la tabla de multiplicar»

Javier Berché colabora con la Asociación de Altas Capacidades de Gipuzkoa./
Javier Berché colabora con la Asociación de Altas Capacidades de Gipuzkoa.

Dice que aún perduran falsas creencias que asocian superdotación a notas brillantes, «o que estos chicos son 'empollones'»

ANE URDANGARINSAN SEBASTIÁN.

El médico y pediatra catalán Javier Berché lleva más de tres décadas trabajando con niños de alta capacidad. En 2011 creó una fundación que lleva su nombre y desde la que presta servicios a las familias, comunidades educativas e instituciones.

- ¿Qué distingue, desde la vertiente neurológica, a un niño con alta capacidad?

- Sabemos, y está demostrado, que una persona cuanto más inteligente es tiene un mayor número de conexiones interneuronales. Esto capacita para procesar más información. Otro aspecto es el sueño, que es diferente. En las fases de sueño paradójico el electroencefalograma parece volverse loco de actividad, y lo que está haciendo es situando en los bancos de memoria todo lo se que ha aprendido durante el día. Estas personas tienen más información que procesar. Además, en esta fase se está más relajado y profundamente dormido, por lo que estos niños con menos horas de sueño duermen mejor. Muchos padres se quejan de que su hijo duerme poquísimo y se levanta tan fresco. Hay algunos casos exagerados.

- ¿Es lo mismo hablar de altas capacidades y de talento excepcional?

- Con alta capacidad hablaríamos de un individuo que tiene muchas áreas con alta capacidad, y con el talento nos referimos a áreas muy concretas, una, dos o tres a lo sumo. Si hablamos de superdotados, tanto unos como otros lo son.

- Se refiere a áreas. ¿A cuáles?

- Puede ser cualquiera, hoy en día acostumbramos a ver talentos concretos en áreas. Se puede decir que una neurona con alta capacidad en el momento de nacer puede desarrollar cualquier tipo de talento, en función hacia donde se mueve el individuo dependiendo de sus intereses. Ha nacido con la posibilidad de desarrollar ciencias o letras, pintura o escultura, pero voy a educar esta neurona en lo que a mí me gusta. Es lo que se especifica con el tiempo.

- ¿Con cuánto? ¿A qué edad comienza a destacarse esa alta capacidad?

- El lenguaje es significativo. A partir de los dos años te puedes dar cuenta de que ese niño utiliza un lenguaje como de persona mayor. 'Si habla como un viejo', se dice. Si hiciéramos una exploración con el Sepct, que mide el funcionamiento cerebral, nos mostraría una hiperfuncionalidad cerebral. Pero es una prueba carísima que no vamos a hacer, y menos con la sospecha de un niño con altas capacidades.

- ¿Destacan también por su desarrollo motriz?

- Tampoco hay tanta diferencia. Diríamos que el lenguaje es lo más llamativo. Vemos que si de promedio normal los niños empiezan a caminar a los 12 meses, el superdotado empezaría a los 11, así que tampoco es significativo. Hay algunos niños normales que caminan a los 11 y otros superdotados a los 14. Luego hay casos extraordinarios, como el de un niño que tenemos y que empezó a caminar a los 6 meses.

- Es autor de un libro sobre los mitos en torno a la superdotación infantil. ¿Qué mitos y falsas creencias perduran?

- Bastantes. Por ejemplo, el hecho de decir superdotado igual a matrícula de honor, pues no. Puede sacar aprobaditos tranquilamente, porque si es un crío al que no le gusta trabajar... Lo de empollón y gafotas tampoco se ajusta a la realidad. Hubo un niño que me vino a ver con 8 años y me dijo que quería cambiar de colegio. Le pregunté por qué y me respondió: 'Me llaman empollón y yo nunca he abierto un libro. Dicen mentiras sobre mí'. Pueden sacar todo dieces, pero lo que no hacen precisamente estos es empollar. El único mito que funciona es que suelen estar en la luna de Valencia, en su mundo.

- Antes ha dicho que no 'empollan'. ¿Porque no les hace falta?

- No les hace falta salvo que haya algo que les motive mucho. Tienen un razonamiento abstracto superior y deducen. Cuando empiezan realmente a estudiar hay que enseñarles, porque pasan Primaria con muy buenas notas pero sin haber abierto un libro. Los padres se dan cuenta de esto. Luego, las asignaturas de memorizar son las que menos les gusta. Ya protestan con las tablas de multiplicar, no les gusta aprenderlas de memoria. Y 'empollar' historia es un rollo para ellos. Siempre se quejan.

- Hay quien asocia la superdotación con una persona introvertida, socialmente aislada. ¿Otro mito?

- Un superdotado no nace antisocial, ni mucho menos. Hay una frase de la doctora Leta Hollingworth, que atendió a niños superdotados, y que dijo: «La conducta social o antisocial que desarrolle un alumno con alta capacidad depende fundamentalmente del grado de comprensión del adulto». La frase es genial. Si la sociedad no les comprende, les aísla. Pero en general estas personas no son antisociales ni mucho menos.

- También escribió una guía de supervivencia para progenitores. ¿Cómo suelen afrontar el hecho de tener un hijo superdotado?

- Suelen venir desesperados y preocupados. Algunos no quieren que les digas que su hijo es superdotado porque les surge la angustia de saber si van a ser capaces de dar la respuesta correcta a las necesidades de ese niño. Suelen tener también miedo a que se les señale. Solemos ayudarles con ese factor social en la fundación. Hemos comprobado que muchas veces hay que ayudar más a los padres que al niño. Porque el niño coincide con otros compañeros haciendo actividades, se hacen amigos, disfrutan... Los sábados se levantan antes que entre semana para venir a estas actividades. Luego tenemos una escuela de padres en la que comparten vivencias. También tienen miedo de que el niño se acabe marchando a otro país.

- ¿Por qué tienen que irse? ¿Aquí no hay un sistema adecuado?

- Les dan pocas oportunidades, pocas becas. Tenemos chicos en los Estados Unidos, tres de ellos por ejemplo en la Nasa, y su felicidad es estar estudiando allí. Aquí no se responde a sus necesidades. Si al menos los becara el Ministerio de Educación de aquí, pero los becan allá, normalmente las empresas que patrocinan las universidades. Luego les hacen ofertas de trabajo.

- ¿Fuga de talentos?

- Soy el primero que quisiera que no se fueran.

- En general, el sistema educativo español, ¿está capacitado para responder a este colectivo?

- La legislación está bien, y en algunas comunidades muy bien. Pero si no tengo los maestros especializados, de poco me va a servir. Una vez leí una frase que me pareció estupenda: «Tenemos un sistema educativo del siglo XIX, profesores del siglo XX y alumnos del XXI». Yo estoy formando a profesores y tenemos 'overbooking'.

 

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