TRENES

Arantza Furundarena
ARANTZA FURUNDARENA

La vida está hecha de elecciones. Esto siempre lo hemos sabido. Pero últimamente los políticos no paran de recordárnoslo. Como decíamos hace unos meses: Campaña sobre campaña, y sobre campaña una, asómate a la ventana, verás muy cerca una urna... Confieso que cuando bromeé con el famoso villancico pensaba que exageraba. Ahora veo que casi me quedo corta, que algunos van a estar dándonos la 'campañada' electoral hasta prácticamente Nochevieja.

Elegir no es fácil. De hecho, es una de las tareas más engorrosas que tiene la vida. Vamos trazando nuestro camino a base de escoger entre las múltiples posibilidades que a menudo nos ofrece el destino. Y cuando por fin nos decidimos lo hacemos sin saber si ese tren nos llevará donde deseamos o acabará en vía muerta. Con la política es todavía peor. Ahí casi todos son de cercanías y rara vez existe un convoy que nos conduzca al paraíso. Así que mientras unos deciden no votar y se quedan como Penélope en el andén, esperando a que pase ese tren que nunca llega, otros nos resignamos a tomar el que aparentemente nos va a dejar más a mano del destino soñado. El que nos parece más fiable. El que intuimos que no descarrilará en la primera curva ni cambiará de dirección en cuanto se le presente un cruce de vías. Es verdad que hay demasiada niebla en la estación. Que si Discépolo tuviera que actualizar el célebre tango 'Cambalache' diría que hoy resulta que es lo mismo Kim Kardashian que Bill Gates... Leo que a Kardashian la han aclamado en un congreso de tecnología por su inteligente manera de utilizar las redes en su negocio de fajas. Se la considera una pionera porque ya de niña sumergía las prendas íntimas en infusiones de té para teñirlas de color carne... Con tanto 'confucionismo' de la escuela de Confucio, no me sorprendería que Kardashian se presentara a presidenta y la votaran. Alguien dirá que total da lo mismo. Pero no es así. Cierto que hay decisiones a alto nivel que se nos escapan. Pero también es verdad que este desbarajuste general, este bloqueo y esta decadencia de unos líderes globales expertos en la división y el desacuerdo habla también de nuestra forma de elegir. De esa creciente afición a coger el tren Chu-chú, solo porque hace más ruido y lanza más humo.