Serrat se pone serio

Joan Manuel Serrat, durante uno de sus conciertos. /  R.C.
Joan Manuel Serrat, durante uno de sus conciertos. / R.C.

El cantautor interrumpe un concierto en Barcelona para dar un repaso a un espectador que le exigió que cantara en catalán

Javier Guillenea
JAVIER GUILLENEA

Los músicos habían empezado a interpretar los primeros compases de una canción cuando de entre el público se escuchó un grito. «¡Canta en catalán, que estamos en Barcelona!», exclamó alguien. Visiblemente molesto, el destinatario de esa orden, Joan Manuel Serrat, salió al escenario como tenía previsto pero, en lugar de cantar, habló. Con un gesto imperativo silenció a los músicos y, con cierta severidad, también reprendió al público que le aplaudía. «Déjenme hablar», ordenó con el tono seco que ponen los profesores cuando alguien de su clase se desmanda. Aquello iba en serio. Todos callaron y se dispusieron a escuchar.

Serrat estaba enfadado aunque no perdió los papeles. Tiene muchos años de vuelo y le han acusado de demasiadas cosas desde todas las trincheras posibles. «Mire -le dijo en catalán al desconocido- siempre hay alguien que viene despistado a un espectáculo y no sabe realmente dónde se mete». La explicación no estaba de más porque el cantautor interpretaba el pasado viernes en el Auditori del Fòrum de Barcelona su espectáculo 'Mediterráneo da capo', en el que todas las canciones las canta en castellano. O el espectador de la polémica no lo sabía y pagó su entrada por desconocimiento -el precio mínimo era de 35 euros-, o fue allí no para escuchar sino para gritar desde la oscuridad del patio de butacas la frase que le ha dado unos minutos de fama pero no de gloria.

«Sé perfectamente que estoy en Barcelona, seguramente lo sepa antes que usted. Y desde antes que usted estoy trabajando por hacer cosas en esta ciudad, así que le pido que me deje hacer mi espectáculo tal y como está diseñado», prosiguió Serrat en catalán. El suyo era un ejemplo de lo que algunos llaman calma contenida. Al cantautor, que se ha ganado las críticas de los independentistas por posicionarse públicamente en contra del procés, se le notaba molesto pero prefirió tirar de la ironía antes que dar rienda suelta a su enfado. «Le aseguro que es la primera vez que este espectáculo, yendo por el mundo, encuentra a alguien que dice esto. Se lo digo para que se pueda sentir orgulloso», le espetó a su interlocutor antes de dar por zanjado el asunto y prepararse para entonar la siguiente canción de su disco 'Mediterráneo', publicado en 1971. Fue entonces cuando recibió una larga ovación de los espectadores, aunque no de todos. Al menos uno de ellos no aplaudió.