«No soy de muchas mujeres»

Fiestas en su tierra. Jorge pasará las navidades en Huéscar, Granada, con «30 o 40 familiares». / R. C.
Fiestas en su tierra. Jorge pasará las navidades en Huéscar, Granada, con «30 o 40 familiares». / R. C.

Jorge Brazález confiesa: «En 2018 he aprendido a ser más templado. Me sobraba un poco de pasión»

Arantza Furundarena
ARANTZA FURUNDARENA

Oye, tú eres el de Manchester, ¿verdad?», le dice de vez en cuando alguna señora mayor... Y él, con esa sonrisa que es un anuncio de blanqueador dental, le contesta. «Sí, señora, el mismo, el de MasterChef». Hay físicos que pesan como losas y el de Jorge Brazález es uno de ellos. Le ha tocado ser el guapo de la película, el Jon Kortajarena de los fogones. Y él intenta llevarlo con grandes dosis de naturalidad, y una pizquita de narcisismo... Su Instagram es un homenaje a su agraciada persona, con 'selfis' hasta en el váter. «Voy a seguir subiendo fotos de ese tipo», dice en referencia al despampanante desnudo (de espaldas) que publicó este verano. «Y al que no le guste que no mire».

Madrileño de nacimiento, granadino de infancia, cosmopolita por Formentera y universal gracias al fútbol, que le permitió vivir en nueve países de tres continentes, Brazález, de 29 años, es el ganador de la V edición de 'MásterChef', además del exnovio de la mediática Miri. Recuperado ya de aquella sonada ruptura, que él mismo aireó por las redes con un rotundo «Adiós princesa», el cocinero ha presentado esta semana una tapa inspirada en el proyecto Caleido, un nuevo espacio comercial, de ocio y restauración destinado a cambiar el 'skyline' de Madrid desde la que ya se denomina la 'quinta torre'. El complejo tiene prevista su inauguración en 2020 y espera recibir al año más de tres millones de visitas. «Sería un sueño poder abrir algún día mi propio local aquí», reconoce el exconcursante.

Su nueva tapa navideña es un carpaccio de cerdo ibérico marinado en soja, salsa Perrins y Martini, y acompañado de manzana confitada con canela, piparras en vinagre y queso Idiazabal. Un bocado que él defiende como «el entrante perfecto para un menú navideño, adecuadísimo para empezar a comer con un vino, frutos secos... Y huir un poco de lo de siempre: los canapés y los langostinos. Parece que la Navidad sin langostinos no es Navidad y hay que salir de esa tontería», reivindica. Para el chef Brazález, la cocina tiene que ser «natural y de toda la vida. Sin tonterías -recalca-. No podemos volvernos locos con algo tan elemental como el comer».

El chef lanza una tapa navideña «para huir de los típicos langostinos»

Tontería es una palabra que este granadino pronuncia a menudo, pero para desterrarla. «A través de la comida y de mi forma de hablar, intento inculcar la naturalidad y señalar las tonterías que tenemos que ir dejando. Si consiguiera grabar eso en las personas, creo que me sentiría muy satisfecho al final de mi vida». Habla el 'hippie' de Formentera, el menor de tres hermanos, el niño que creció jugando en la calle, y a quien sus padres no colmaron de juguetes ni contemplaciones pero le inculcaron «el contacto con la gente».

'La vena freedom'

La Navidad la pasará Jorge en Huéscar, Granada, donde se van a juntar «treinta o cuarenta» de familia. «Es que ya solo por parte de mi padre son nueve hermanos, así que imagínate la cantidad de primos que tengo». Brazález padre es agente de seguros y probablemente no se explica 'la vena freedom' de esos tres hijos tan aventureros. «Mi hermana trabaja en Formentera de masajista, mi hermano es jinete en Alemania y yo ando de acá para allá. No sé a quién hemos salido -bromea-. Ninguno tenemos hijos, ni pinta de ir a tenerlos pronto, aunque eso es impredecible».

Presume este chef de no saber «ni lo que voy a hacer el domingo», como para adelantar qué plato cocinará estas fiestas en la cocina de su madre... Sí tiene muy presentes sus consejos. «Ella siempre me dice que igual que cuando tienes un accidente te viene a visitar gente que no te ha llamado en años, con la fama pasa lo mismo; hay que asumir que la gente se te acerca para participar de tu éxito, sin maldad».

La fama le ha dado la vuelta a la vida a Jorge Brazález. «Pero yo estoy llevando las riendas y sigo siendo la misma persona», asegura. Sin mencionar su ruptura con Miri (de sus amores no habla con la prensa), Jorge dice no arrepentirse de nada de lo que ha hecho en el año que se va, y le agradece a 2018 el haber aprendido a ser «más amable, generoso y templado». Según él, le sobraba «un poco de pasión». Niega ser un ligón empedernido. «No soy de muchas mujeres, valoro la fidelidad y el respeto». Procura no juzgar a nadie por su imagen «porque el contenido es lo único que cuenta» y se confiesa muy fácil de contentar... «A mí se me puede conquistar con unos simples huevos fritos con patatas».