Una mujer 'deshecha' a sí misma

Una mujer 'deshecha' a sí misma

Cristina Tárrega deconstruye su figura al abusar del Photoshop y sus detractores se parten

Arantza Furundarena
ARANTZA FURUNDARENA

Cristina Tárrega es una mujer que se ha hecho a sí misma. Lo malo es que se le ha ido la mano en el ensamblaje... Tanto, que ha caído en su propia deconstrucción. Por quitarse una 'lorza', la presentadora ha forzado el Photoshop hasta el punto de ofrecer una imagen totalmente inverosímil, que no la retrata estilizada sino (por decirlo en términos artísticos) cubista. En esa fotografía, que primero publicó y luego borró a toda prisa, su cintura se estrecha al límite mientras su cadera permanece donde estaba. El resultado es una Cristina Tárrega partida en dos y una comunidad de internautas partida de risa.

La anécdota se produjo durante una pausa publicitaria de 'El programa del verano', espacio de Telecinco del que Tárrega es colaboradora. La valenciana, que a sus 52 años recién cumplidos sigue encantada de conocerse y no está dispuesta a renunciar a su faceta más seductora, aprovechó el receso para posar junto a su compañera Patricia Pardo en plan sexy (ojos de mujer presuntamente fatal, 'asiliconados' morritos y una contorsión difícil de defender). Luego retocó la foto y se apresuró a subirla a Instagram con la probable intención de dejar a todos sus seguidores con la boca abierta. Lo consiguió. Pero por motivos muy distintos...

«Aprende Photoshop con Cristina Tárrega en dos sencillos pasos», ironizó un inter», decía otro. «Sobra mucha tela, ¿no?», interrogaba un tercero en referencia al vestido negro de la colaboradora televisiva, que de repente, en relación a la cintura, parecía quedarle cuatro o cinco tallas más grande... La mofa fue de tal calibre que Patricia Pardo, la presentadora del programa, sintió la necesidad de echarle un capote a su amiga tuiteando una disculpa: «A ver, señores. Mi pobre Cristina Tárrega ha subido sin darse cuenta una foto de prueba. Estábamos jugando, probando y riéndonos con una aplicación y yo misma le estaba explicando cómo funcionaba ese filtro».

'Pecado' al descubierto

Lo malo es que Pardo publicaba también la foto original, en la que queda al descubierto el 'pecado'; es decir, esa pequeña molla en la cintura que la valenciana intentó limar, michelín perfectamente comprensible y asumible por cualquiera que no esté demasiado obsesionado con su físico. Pero la inseguridad, como el miedo, es libre. «Que levante la mano quien no haya usado un filtro para salir más favorecido, por favor», insistía la presentadora del programa en su mensaje de apoyo a Tárrega.

«Estoy harta de que le saquen punta a todo lo que hago», protesta la periodista

La cosa no habría ido a más de no ser porque Cristina volvió a subir otra foto y de nuevo cayó en el mismo error. En este caso no era su cadera, sino sus cejas lo que hacían daño a la vista. Se las había repintado por encima de su melena... Internet estalló entonces en una carcajada global. «Estoy harta de que le saquen punta a todo lo que hago», protesta la periodista.

No es la primera vez, ni será la última, que Cristina Tárrega se sitúa en el ojo del huracán. Curtida en mil polémicas, la valenciana, antes muerta que ninguneada, ya demostró ser una maestra de la provocación desde sus inicios, cuando saltó a la fama con unos escotazos más profundos que la fosa de las Marianas, en el programa 'Sola en la ciudad'. Desde entonces, se las ha arreglado para no caer en el olvido. Como tertuliana tampoco se corta. «Hay que discutir, que nos traigan barro», proclamó recientemente en un plató. Instagram le acaba de suministrar todo el barro que pedía.