Álex Lequio: «No es el momento de hablar»

Reaparición. El hijo de Ana Obregón se mostró risueño y agradecido. / CORDON PRESS
Reaparición. El hijo de Ana Obregón se mostró risueño y agradecido. / CORDON PRESS

Álex Lequio posa sin palabras ante la prensa en su primera aparición tras el cáncer. «Temo que se esté precipitando», recela su padre

ARANTZA FURUNDARENA

Llegó (tarde), posó, sonrió, agradeció y se marchó sin hacer ni una sola declaración. Algunos reporteros se mosquearon. Pero el que avisa no es traidor y Álex Lequio había anunciado de antemano que no contestaría preguntas. «No es el momento», precisó poco después en su cuenta de Instagram. Al hijo de Ana Obregón y Alessandro Lequio se le veía nervioso y emocionado el pasado miércoles en la calle Hortaleza de Madrid, durante su esperada reaparición ante la prensa.

No era para menos. A sus 26 años se recupera de un agresivo tumor que lo ha mantenido ingresado casi medio año en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center de Nueva York, uno de los mejores hospitales oncológicos del mundo. La quimio y el conjunto de innovadores tratamientos a los que se ha sometido han modificado su físico y le han dejado momentáneamente sin cabello, pero no han conseguido arrancarle la sonrisa ni sus ganas de seguir luchando. «Mi hijo me ha dado una lección de vida», repite incansable su madre.

Con una visera roja colocada del revés y vestido de negro, con polo de cuello vuelto y americana, Álex quiso estar presente en la fiesta de celebración del décimo aniversario de Miss Sushi ya que su empresa, Polar Marketing, se encarga de la comunicación de dicha cadena de restaurantes. Las ganas del joven Lequio por recuperar su vida habitual son evidentes. Apenas aterrizó en Madrid hace tres semanas se lanzó a retomar sus obligaciones al frente de su negocio. Y esta semana quiso protagonizar su primer acto público... Alessandro Lequio, su padre, se muestra orgulloso, pero también cauteloso: «Me da miedo que se esté precipitando», ha confesado esta semana en 'El Programa de Ana Rosa'. Según sus palabras, en el proceso de recuperación que vive su hijo «aún queda mucho trabajo, pero el camino es menos difícil».

Consciente quizás de haber frustrado a más de un reportero por su negativa a hacer declaraciones, Álex quiso tener un gesto de agradecimiento hacia los asistentes al evento a través de las redes. «Miles y miles y más miles de gracias a todos los que han venido», escribió en su cuenta de Instagram, en la que suma cerca de 50.000 seguidores, y donde aclara que su diminutivo es Aless (en italiano) y no Álex, como se le conoce popularmente en España. «Me hubiera gustado hablar más con el equipo de medios tan maravilloso que ha asistido -añadió-, pero todavía no es el momento. Os veo a todos en el evento solidario que estoy organizando con la fundación Caico. Ánimo a todos los luchadores».

Un guerrero

La fundación Caico está dedicada a la lucha contra el cáncer infantil y, según explicó Ana Obregón en la extensa entrevista que concedió a la revista '¡Hola!' para hablar de su dolor como madre, el evento se realizará en el centro comercial Zielo, en la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón. «A él asistirán numerosas 'celebrities' para vender ropa suya», con el objetivo de recaudar fondos, según explicó la presentadora. «Sé que os habría gustado que hiciera la entrevista del '¡Hola!' con mi madre, pero no es posible -puntualizó Álex poco después a través de las redes-. Muchísimos me habéis pedido en privado que comparta con vosotros la parte de mi experiencia con el cáncer, pero es muy duro y todavía no estamos preparados».

Nacido de un explosivo y escandaloso flechazo extramatrimonial del conde Lequio con la celebérrima Ana Obregón, Álex ha demostrado desde bien pequeño tener personalidad propia y no estar dispuesto a vivir a la sombra de la inmensa fama de sus padres. De niño era un inquieto ricitos que se ganó la simpatía del público por su afición a morder la gomaespuma de los micrófonos que asediaban a su madre. De adolescente, subió a las redes un expresivo rap en el que aclaraba: «Soy adicto al micro, sí, y lo siento papá, ahora ya no lo muerdo, ahora le cuento la verdad».

Licenciado en Ciencias Políticas y Filosofía por la Universidad de Duke, Álex era un joven responsable, ligón y emprendedor hasta que el cáncer dio otra dimensión a su vida. Hoy, sin novia conocida, lucha a brazo partido contra una enfermedad que le ha llenado de sufrimiento pero también lo ha convertido en alguien más solidario, valiente y agradecido. 'Be strong' (sé fuerte) es hoy el lema de este guerrero y las ganas de vivir, su estandarte.

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