AMY Y MOLLY SE LO MONTAN CASI BIEN

Begoña del Teso
BEGOÑA DEL TESOCRÍTICA DE CINE

Si no supiéramos de dónde ha salido (de por ejemplo 81 episodios de 'Dr House' en los que interpretaba a la doctora Remy 'Trece' Hadley) nos preguntaríamos, dándonos golpes en el pecho, de dónde ha salido este pedazo de directora novel, primeriza y fantástica que nos propone una película de chicas (y unos cuantos chicos) feroz, churrusqueante, charrasqueada, divina de la muerte y diabólica a más no poder.

Como no sabíamos hasta hoy que existiesen tres guionistas con los poderes estratosféricos de Emily Halpern, Sarah Haskins y Katie Silberman podemos preguntarnos tranquilamente dónde estaban ellas mientras tantos imbéciles escribían libretos imbéciles para películas imbéciles. También deberíamos cuestionarnos qué cine estábamos viendo algunos de nosotros mientras Kaitlyn Dever y Beanie Feldstein se estaban convirtiendo en ese par de artistas sin un pelo de tontas ni un gramo de purpurina barata en su alma actoral. Seguro que son (y si no, lo serán) amigas de la innombrable (por peligrosa) Tiffany Haddish de 'Plan de chicas', otra pelicula emblemática de la revolución femenina en el cine. Revolución entendida como un festón imparable y no como una llantina continua.

Si no supiéramos el nombre del responsable de elegir las canciones (no la banda sonora original, que es obra de otro genial pervertido, Dan The Automator) nos preguntaríamos quién ha sido capaz de mezclar 'Batshit' ('Mierda de murciélago') cantada por Sophie Hawley-Weld y Tucker Halpern con el 'Libiamo' de La Traviata. Pero sabemos quién ha sido: Bryan Lang.

Resumiendo: sorpresón gigantesco, proeza cinematográfica (el enfrentamiento entre Amy y Molly en la fiesta de Nick está filmado como pocas escenas de nuestra cartelera (a excepción de esos 70 minutos de 'Utoya'), debut impresionante de una actriz que dirige. Acto de sororidad en el que los chicos no salen mal pareados. Malévola y sentimental cuando preciso; imprescindible.