Esas supermodelos toreras que siempre vuelven

Gianni Versace, junto a Naomi Campbell y Shalom Harlow. / E. C.
Gianni Versace, junto a Naomi Campbell y Shalom Harlow. / E. C.

L. GÓMEZ

Más de 20 años separan ambas fotografías. En la primera se ve a un exultante Gianni Versace rodeado de celebridades. El modisto italiano, que encontró la muerte a la entrada de su mansión de Miami al cruzarse en su camino un asesino con ínfulas mediáticas, encumbró al cielo de la fama a las 'tops'. Hasta entonces, las modelos se limitaban a posar y cobrar muy bien, por cierto, pero nadie tosía a los modistas, verdaderas estrellas de esta industria. Con Versace, cuya compañía ha pasado esta misma semana a manos de la neoyorquina Michael Kors, el negocio cambió por completo.

Gracias también a la fulgurante aparición de jóvenes como Shalom Harlow. Fue una de sus chicas preferidas y una de las favoritas de las pasarelas de los años 90. La colección de mujeres que la etiqueta de la medusa dio a conocer es interminable. Casi todas dejaron huella. La era de las supermodelos dejó para el recuerdo a musas inolvidables como Cindy Crawford, Linda Evangelista, Naomi Campbell, Helena Christensen, Carla Bruni, Stephanie Seymour... y, claro, Shalom Harlow.

Tras seis años fuera de pista, Versace la ha devuelto a primera línea de escena. Muchos fueron los que recordaron su último trabajo, en 1997, caminando al final del desfile al lado de Gianni. Harlow nunca ha desaparecido del todo. En 2012 Alexander Wang echó mano de ella. Pese al tiempo transcurrido, la veterana modelo no se arredró ante el empuje de las más grandes del momento: Irina Shayk, Gigi y Bella Hadid, Kaia Gerber, Kendall Jenner, Emily Ratajkowski, Anna Ewers... Otro tanto puede decirse de Amber Valletta, que protagonizó la pasarela de Proenza Schouler, o Tasha Tilberg, que acaparó todas las miradas en el desfile de Etro. Mientras, Ralph Lauren celebró el cincuenta aniversario de la empresa con un casting en el que figuraban Carolyn Murphy, Liisa Winkler y Caroline Winberg.

Belleza sin edad

Con el regreso de estas viejas estrellas, la belleza sin edad vuelve a cobrar fuerza en tiempos en los que se aplaude el diálogo a favor de la diversidad y la inclusión. Las veteranas han vuelto a tomar el control, como si quisieran reivindicar que la que fue top un día nunca deja de serlo, por mucho que cambien los estándares de belleza. También que cada vez se parecen más a los toreros, esas figuras que nunca terminan de irse del todo.

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