El punto hortera de la Navidad

El punto hortera de la Navidad

Son la sensación del cierre de año. Los jerséis feos inundan las calles de muñecos de nieve, abetos, renos y elfos

LUIS GÓMEZ

Solo era cuestión de tiempo. Al fin y al cabo, si se ha impuesto la fiesta de Halloween, el comercio ha sucumbido a los efectos del 'Black Friday' y las sudaderas universitarias estadounidenses forman parte de la vestimenta de numerosos colegiales, ¿por qué no íbamos a hacer hueco en nuestros armarios a unos jerséis tan horteras y horrorosos? No hay término medio: se aman u odian. Más bien lo segundo, pero cada vez hay más gente con sentido del humor y sin vergüenza para enfundárselos.

Se veía venir desde que un timorato Colin Firth flirteara con la inolvidable y patética Bridget Jones (Renée Zellwegger) embutido en un entallado suéter que llamaba la atención por los cuernos de un reno bonachón. Para sorpresa de muchos, aquella entrañable película y, sobre todo, tan ridícula prenda marcaron un antes y un después en el imaginario colectivo. ¿Resultado? Ya están aquí los jerséis navideños. Algunos no pueden ser más feos y extravagantes. Especialmente, determinados diseños de marcado tono 'kitsch' comercializados a través de Amazon. Lindos gatitos ataviados con el gorro de Papá Noel vuelan a velocidad supersónica en naves en forma de pizza por el espacio, mientras un Santa Claus psicodélico reivindica una oportunidad para la paz y el amor, un T-Rex asesino amenaza con quemar todos los regalos colgados del tradicional árbol y las diabólicas mellizas de 'El resplandor' siguen metiendo miedo en unas fechas tan familiares.

Sin embargo, otros modelos, con los divertidos y renacidos gremlins de por medio, resultan casi tiernos por su aire cursi. Sirven para recuperar la niñez perdida a adultos hechos y derechos. Porque esa es otra. A esta tendencia se apuntan grandes y pequeños, con tallas disponibles desde la S a la XXL. Las marcas de moda, lo mismo baratas que de lujo -Thom Browne, Ralph Lauren y Alberta Ferretti venden por primera vez modelos por 460 euros-, agradecen semejante desinhibición y se han tomado el asunto como merece: con una gran visión comercial. Prima el negocio en tiempos de incertidumbre y con las ventas muy por debajo de las expectativas previstas para la campaña más fértil del año. La consecuencia es que las calles españolas se han inundado de abetos, elfos, renos de roja nariz y muchos, muchísimos copos y muñecos de nieve. Vamos, toda la iconografía navideña imaginable, que convierte a miles de personas en maniquíes andantes.

De puro espanto, estas prendas, para niños y mayores, se han convertido en trendis

Conviene advertir que este punto tan hortera tiene una vida muy efímera. Si bien no engaña y su vigencia queda limitada a unos pocos días, no estaría de más que las etiquetas de estas prendas advirtiesen de que, pasadas la fiestas, uno quedará totalmente demodé si sigue utilizándolas. Es como si al día siguiente del carnaval continuásemos con el disfraz puesto. Antes de llegar a este extremo, conviene aclarar también que se necesita una personalidad a prueba de bomba para presentarse en público sembrados de hojas de arce y acompañados de ciervos. Desde luego, deben aparcarse también todos los prejuicios para acudir de esta guisa a casa de los suegros o a cualquier cena de empresa, salvo que a uno le importe un pimiento ser pasto de burlas y chistes.

No solo la moda; el cine y las series de televisión, en particular, han echado el resto y animan las ventas de la sensación del cierre de año. Topshop ha lanzado una colección inspirada en 'Stranger Things', mientras que Get on fleek, con muy mala leche, caracteriza al presidente estadounidense, Donald Trump, como el 'Grinch', ese personaje verde y peludo que simboliza el espíritu antinavideño. Mientras se suceden los debates, la popular actriz Whoopi Goldberg sigue haciendo caja y explotando la veta descubierta el pasado año. Si entonces dio un pelotazo sacando once jerséis unisex, estas navidades sorprende con una línea en la que un pulpo en forma de menorá -candelabro tradicional judío- comparte protagonismo con elfos de varias razas, dos Señoras Claus besándose y un Papá Noel bebé afroamericano. «Mi colección es para cualquiera que tenga sentido del humor, alegría y capacidad de asombro», aclara.

Representa, en su opinión, una manera de que la gente «reconecte» con un tiempo que «era mejor. Las navidades lo significan todo para mí porque me acercan a las personas que ya no están conmigo. Y estos jerséis están pensados para generar algunas risas». No solo eso. Los 'Ugly Christmas Sweaters' sacan lo mejor de muchos. El Día del Jersey Navideño, iniciativa solidaria promovida por la ONG Save the Children, se ha impuesto como una tradición con fines benéficos que recaba fondos para financiar programas de educación, salud y protección contra la violencia de niños desfavorecidos con el sencillo gesto de llevar esta prenda tan bochornosa un viernes de diciembre al trabajo, escuela o donde sea.

Pese a recaudar cinco millones el año pasado, no son pocos los que han emprendido una cruzada contra estos modelos. Según el periódico británico 'The Guardian', el Christmas Jumper Day cuestiona la sostenibilidad prometida por la industria de la moda por su impacto en el medio ambiente. Calcula que una cuarta parte de estas prendas irán al cubo de la basura al usarse una sola vez. Pese a cargar con el sambenito de broma pesada, estos jerséis han conseguido algo insólito. Siguen siendo feos pero... ¡molan! Y de puro espanto, se han transformado en trendis.

 

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