Gastar, gastar y gastar

Gastar, gastar y gastar

Artistas, famosos y deportistas multimillonarios queman el dinero en lujosas firmas de moda, joyas y cosmética

LUIS GÓMEZ

Si Luis Aragonés, antiguo seleccionador de fútbol, resumía su pragmatismo en la necesidad de 'ganar, ganar y ganar', famosos con los bolsillos desahogados conjugan otros tres verbos para satisfacer sus carísimos deseos: gastar, gastar y gastar. A manos llenas. Después de las mansiones, vehículos lujosos, jets privados, animales exóticos e islas, la moda hace estragos en las cuentas corrientes de artistas y deportistas multimillonarios. La posibilidad de recorrerse las tiendas más exclusivas al estilo de Julia Roberts en 'Pretty woman' es una película para casi todo el mundo, excepto para ellos. Lo pueden comprar todo. Lo mismo joyas que diseños de las marcas más codiciadas: Chanel, Dior, Versace, Valentino... Y quien dice moda, habla también de exclusivos tratamientos de belleza y peluquería.

Jennifer Aniston es, sin duda, una de las melenas más envidiadas de la historia. Su peinado en la serie televisiva 'Friends' marcó un hito a mediados de los noventa. Fue copiado por mujeres de todo el mundo. Creó tendencia entonces y sigue siendo un referente. Lo suyo le costó. La exmujer de Brad Pitt siempre ha confiado el cuidado de su cabeza a Chris McMillan, un profesional a quien paga más que generosamente: concretamente, 128.000 euros anuales para que le mantenga el cabello en perfectas condiciones.

La sudafricana Charlize Theron tampoco repara en gastos de peluquería. Debe de ser verdad que la fama tiene sus inconvenientes. Enzo Angileri, estilista que peina a menudo a Gwyneth Paltrow o Penélope Cruz, transformó su aspecto cuando le rapó la cabeza para actuar en 'Monster'. Nunca se supo lo que le salió aquel corte de tijera, pero sí que cada vez que se pasa por su salón para lavar y secar se deja, como mínimo, 1.000 euros. Calderilla, en cualquier caso, para mujeres que tiran de tarjeta sin ninguna preocupación.

Lindsay Lohan, la actriz, cantante, empresaria y modelo estadounidense que intenta dejar atrás sus problemas con el alcohol y las drogas, llegó a gastar más de 600.000 euros en ropa y más de 42.000 en productos de belleza en un solo día. Un récord, que se sepa, todavía en pie, porque hay que gastar sin freno para batirlo. La cabeza trae de cabeza a muchas y muchos. El boxeador Floyd Mayweather abona cada semana 3.000 euros a su barbera personal, Jackie Starr, para que le mantenga la cabellera y la barba a raya.

Vistas estas cifras, lo de Ben Affleck casi parece una propina. El actor y productor, que viene defendiéndose las últimas semanas ante quienes critican sus tatuajes y sus kilos de más, aprovechó una buena racha en el casino y, tras ganar 18.000 euros en el blackjack, invirtió la suma en renovar su fondo de armario con la compra de seis trajes de Gucci y Dolce&Gabbana. Lo de Affleck tiene delito: cuando se da un capricho controla sus impulsos, lo que no hace con los demás. Durante el tiempo que fue novio de Jennifer Lopez, la sorprendía con regalos exageradamente caros y de dudoso gusto, como un inodoro ornamentado con piedras preciosas. Claro que es muy difícil superar los registros de la propia JOL, adicta a la crema antiarrugas de La Mer. Cada envase le sale por 1.100 euros.

Jennifer Lopez es un chollo para modistos y joyeros. Cuando se enrolló con Drake, el rapero le demostró su amor con un collar de platino y diamantes de Tiffany de 85.000 euros. Nada que ver con el millón que supuso el anillo de compromiso que le entregó su exmarido Marc Anthony o los 2,2 millones que el portorriqueño destinó para unos pendientes.

Mil euros en calzoncillos

Hoy poy hoy, no hay quien supere en gastos estrafalarios a la pareja más poderosa del 'show business'. Beyoncé, que acaba de adquirir una iglesia en Nueva Orleans por 691.000 euros y destinó 87.000 para unos leggings de oro, y Jay Z regalaron a su pequeña, Blue Ivy Carter, una Barbie valorada en 51.000 euros. Bien es cierto que la muñeca era una joya, con 160 diamantes e incrustaciones de oro blanco. Lo de los pequeños y sus padres es una de las cosas más complicadas de entender cuando abunda el dinero. El armario de Suri, la hija de Tom Cruise y Katie Holmes, alberga prendas valoradas en 9,3 millones de euros. ¡Y solo tiene 12 años! Pero no se engañen. La moda engatusa por igual a niños y grandes.

Con una carrera artística a la baja, la mexicana Paulina Rubio es otra de las que quema la 'visa'. Fanática de los zapatos y las compras 'online', hay tardes que la cantante de 'Ni una sola palabra' se deja 2.600 euros en la compra de varios pares. Hablar de Victoria Beckham es hacerlo del pijismo exacerbado. La última vez que se metió en una boutique alemana derrochó 80.000 euros en menos de 60 minutos. Su marido, David, no se queda atrás. Gasta cada mes mil euros en calzoncillos. Y tampoco parece tanto, comparados con los 6.000 euros mensuales que la cantante Cher invierte en cremas y mascarillas.

Y no se crean que el despilfarro es coto de famosos excéntricos que no saben qué hacer con tanto dinero. El sobrio presidente francés, Emmanuel Macron, carga al erario público 8.000 euros mensuales en maquillaje. Otra manera, claro, de gastar, gastar y gastar.

 

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