El arte para llegar a crear un Dior

La experta bordadora, Elisabeth Roulleau, de negro, examina el trabajo realizado por una de sus alumnas durante el taller./
La experta bordadora, Elisabeth Roulleau, de negro, examina el trabajo realizado por una de sus alumnas durante el taller.

El Museo Balenciaga acoge un cursillo sobre técnicas de bordado de alta costura. Las clases, que finalizan mañana, son impartidas por la experta lyonesa Elisabeth Roulleau que ha desarrollado talleres repartidos por todo el mundo

AINHOA MUÑOZSAN SEBASTIÁN.

Lo esencial es el deseo de descubrir. Desnudar la imaginación para dar paso a la creatividad pero, sobre todo, tener tanta paciencia como horas a dedicar. La técnica del bordado de alta costura es lo que conlleva. Largos intervalos de tiempo sentado ante un bastidor para hacer de una pieza de organza de seda un pedazo de vestido que más tarde respaldarán firmas como Chanel o Dior.

Dicen que el oficio de bordadora escasea, que la precisión del cosido tradicional está siendo suprimida por máquinas zurcidoras, pero la lyonesa Elisabeth Roulleau no se da por vencida. Ella trata de estimular precisamente eso, la creatividad imaginativa, para que las personas que se acerquen a sus talleres creen sus propios puntos de sutura.

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