Martina Klein: «Yo cuando me encasillo me agobio»

A sus 42 años, la modelo es imagen de la firma de trajes de baño Ysabel Moral. / R. C.
A sus 42 años, la modelo es imagen de la firma de trajes de baño Ysabel Moral. / R. C.

Martina Klein se deshace en elogios hacia el tenista Àlex Corretja. «Es una joya, un gran compañero. A mí me ha tocado la lotería»

Arantza Furundarena
ARANTZA FURUNDARENA

¿Pero dónde vas? ¿Dónde te estás metiendo?', le susurraba su particular Pepito Grillo poco antes de lanzarse a protagonizar la nueva campaña de moda de baño para la firma Ysabel Mora. Sus 42 años, y las inseguridades que absurdamente suelen torturar a las 'top models' más atractivas y reconocidas, jugaban en contra de Martina Klein... «Es que, llegada una edad, es mucho más cómodo no enseñar las carnes -alega la modelo con su sinceridad habitual-. Pero me encantan los retos, así que decidí hacerlo». El resultado es un homenaje a la diversidad de los cuerpos que se ven por las playas cada verano. «Hay 22 patrones distintos, pensados para cada anatomía. Y en mi opinión -precisa Martina-, el mérito no está en posar a los 40, el mérito es que una marca decida no poner a una chica de 20 en un catálogo».

Cotizada maniquí, actriz y monologuista ocasional, empresaria en el sector textil del hogar, compañera sentimental del tenista catalán Àlex Corretja, madre de Pablo, de 14 años, y de Erika, de dos (más las dos hijas adolescentes de su pareja), Martina Klein permanece fiel al eslogan que hizo popular a través de un conocido anuncio. Se siente a gusto con la vida, aunque matiza que, como todos, «hay días que me como el mundo y otros en los que me pregunto por qué no me quedo quietecita». Confiesa vivir en una permanente 'operación bikini', a través del ejercicio físico. «Àlex y yo practicamos TRX a diario con un entrenador en casa». Y a ello le suma una hora de yoga a la semana y las «imprescindibles clases» de 'dance comercial', baile que practica desde niña.

Argentina de nacimiento, Klein vino al mundo en Buenos Aires y llegó a Barcelona con 12 años, pero para entonces ya había levantado más de un trofeo como bailarina infantil de jazz. «De los nueve a los once competía con mi equipo cada fin de semana. El baile es muy catártico -asegura-. Liberar el cuerpo es básico, no sé cómo no es la materia principal en todos los colegios. En casa somos muy bailones. Los tres adolescentes bailan más de lo que juegan al tenis».

La modelo se encuentra actualmente en plena renovación estética. Lo demuestra su nuevo corte de pelo. «Necesito un cambio de piel de vez en cuando, yo cuando me encasillo me agobio», confiesa. Y el encasillamiento era evidente: «Martina, tú eres tu melena», le decían agentes y fotógrafos... Así que pensó: 'Pues adiós a la melena. A ver si soy otra cosa'. A Klein le divierte cortar por lo sano. «El pelo de por sí es una gran cortina, un carné de identidad. Pero de repente cuando no hay pelo es tu cara, tu cuello, tu forma de estar recta lo que se impone. Me siento más ligera y más moderna». Y Àlex Corretja parece estar de acuerdo. «Ha apoyado muy bien el cambio, me ha dicho que le apetecía tener una pareja con el pelo corto».

Relación 'cuchi-muchi'

El mensaje que Martina dedicó a su chico el pasado 11 de abril fue de lo más expresivo... «¡Feliz cumple, mi amor! ¡No puedes ser más guapo ni más bueno! ¡Ni más gustosito de abrazar!», decía el texto que escribió en su cuenta de Instagram. La modelo se deshace en elogios hacia el tenista, que es su segunda pareja estable, tras el músico Álex de la Nuez. «Es una joya, a mí me ha tocado la lotería. Tengo un gran compañero», proclama Klein. Y desvela que ambos son «pegajositos», de llamarse a todas horas para compartirlo todo. «Vistos desde fuera, quizá resultemos un poco agobiantes, pero hemos construido una relación muy cercana, muy 'cuchi-muchi' -bromea-, y a nosotros nos funciona».

Erika, de dos años y cuatro meses, es la hija que tienen en común. La bautizaron con un nombre fuerte y sonoro «para que lo defendiera», recuerda su madre... Y está cumpliendo con creces. «Tiene un temperamento tremendo, pero nos tiene enamorados a todos porque es tan lista, tan graciosa...».

Tras una época 'cocoon', como dice Martina, «muy de vivir hacia dentro, porque la niña era muy pequeña», la modelo vuelve a tener su agenda repleta. Lo mismo posa en bañador que asiste a un desfile, escribe un artículo o diseña ropa de hogar a través de su marca 'Lo de Manuela', una aventura empresarial que comparte con otras dos socias. «Nos inspiramos en viajes, leyendas, literatura... Creamos productos de calidad y que perduren, porque el 'low cost' y el concepto de usar y tirar nos está haciendo mucho daño, sobre todo al planeta», reflexiona.