«Intentamos mejorar el mundo»

Durek y Marta Luisa eclipsaron al mismísimo Antonio Banderas, maestro de ceremonias. / EFE
Durek y Marta Luisa eclipsaron al mismísimo Antonio Banderas, maestro de ceremonias. / EFE

Marta Luisa de Noruega y su chamán imparten doctrina en la gala Starlite. «Queremos devolverle a la gente su poder», predican

Arantza Furundarena
ARANTZA FURUNDARENA

Con Aramís Fuster desahuciada y Rappel de perfil bajo, Marbella sufre en los últimos tiempos un preocupante déficit de espiritualidad y videncia... Pero que nadie se inquiete porque ese vacío podría llenarlo ahora el chamán Durek Verret, despampanante novio de Marta Luisa de Noruega. La pareja brilló con luz propia en la Starlite celebrada el domingo por la noche en la Cantera de Nagüeles. La rutilante gala marbellí cumplía su décimo aniversario y, como ya es habitual, tuvo como anfitrión a Antonio Banderas. No obstante, ni siquiera un astro de Hollywood como él (y eso que estrenaba tipazo tras haber adelgazado 10 kilos) logró eclipsar la atención mediática que suscitaron la princesa y su acompañante. «Es la persona más increíble que he conocido», dijo ella de él. Y sí, increíble es la palabra.

Marta Luisa y Durek (nombre que inevitablemente remite a una conocida marca de preservativos) aparecieron con atuendos más propios del 'Flower Power' de Ibiza que de la Starlite malagueña. Ella, con un vestido de grandes flores multicolores y él, con tremendo medallón al pecho y una imponente túnica ribeteada de plumas a cuyo lado los sayones de Rappel quedan reducidos a simples batas de casa... No tuvieron inconveniente en posar y hablar para la prensa. Las incandescentes miradas que se lanzaban el uno al otro daban cuenta de la enorme atracción que se profesan.

A Marta Luisa, de 48 años, no se le borra la sonrisa de la cara desde que ha conocido (en el sentido bíblico) a su chamán, de 44. Podría ir por el mundo en plan: «Este pedazo de maromo es mi novio ¿pasa algo?». Y nadie, ni su real familia, podría oponerse. Lo malo es que está empeñada en revestir lo suyo de trascendencia. Aún peor, pretende mezclar el 'merchandising' con la mística. Y eso ha indignado a su padre, el rey Harald de Noruega, y a su hermano, el heredero Haakon, que le han prohibido utilizar 'La princesa y el chamán' como título de las charlas que ella y su novio van impartiendo por el mundo (a 125 euros la entrada).

La pareja planea pasar unos días de vacaciones en Marbella

Con título o sin él, la pareja no ceja en su empeño. El domingo en Marbella, Marta Luisa y Durek intentaron convencer a la prensa de que salen juntos por el bien de la humanidad. «Cuando empiezas una relación con alguien amplificas el amor. Y eso nos pasa a nosotros. Intentamos mejorar el mundo y devolverle a la gente su poder. Queremos que cada persona se sienta como un líder y sea capaz de dejar su legado en este planeta», predicó el chaman. Que cada persona se sienta como un líder, dice... Son pocos los estragos que causan los que ya ejercen de líderes como para plantearse una sociedad en la que cada individuo actuara como Sánchez, Casado, Rivera o Iglesias. Sería sin duda el fin de la civilización. Está claro que Durek (nombre que inevitablemente remite a Darek, el antiguo 'gigoló' de Ana Obregón) necesita reflexionar más sobre el asunto.

Envuelto en un oscuro pasado, el chamán fue adicto a las drogas y jura haberse curado gracias a que comenzó a impartir doctrina. De Marta Luisa le gusta «su generosidad (¿le habrá regalado ella el medallón?), su alegría y que es muy realista». Alegre, mucho. Pero realista... En el amor no se puede decir que la princesa noruega (casada anteriormente con el rocambolesco Ari Benh) sea precisamente realista. Ahora planea quedarse unos días en Marbella con su chamán. Que tiemble Rappel... E incluso el 'coach de la cincha'.