Tamara Gorro: «A mis 'haters' les llamo petardos»

La misma. «Mi marido quizá tenga la vida resuelta, pero yo tengo que seguir peleando», dice. / MEDIASET
La misma. «Mi marido quizá tenga la vida resuelta, pero yo tengo que seguir peleando», dice. / MEDIASET

Tamara Gorro publica 'Rendirse nunca', que define como un ensayo motivador. «De jovencita trabajé tanto que resistía a base de pastillas de cafeína», confiesa

Arantza Furundarena
ARANTZA FURUNDARENA

Con su 1,78 de estatura, a Tamara Gorro de niña la señalaban por alta y alguna que otra broma le gastaron con su sonoro apellido. «Pero nunca me sentí insultada». Recuerda una infancia feliz, hasta que perdió a su padre «a los ocho añitos». Hoy, a sus 32, casada con el futbolista del Valencia Ezequiel Garay y madre de una niña de tres años y un niño de 14 meses, la mediática Tamara ha recogido sus experiencias en un libro titulado 'Rendirse nunca', en el que pasa revista a «los palos que me ha dado la vida y cómo he salido de ellos». Más que libro de autoayuda, Gorro habla de ensayo motivador. Y dice estar «alucinando» porque a las 24 horas de salir a la venta ya va por la segunda edición.

Presentadora, Miss Segovia, 'tronista' de 'Mujeres y Hombres y Viceversa', tertuliana, modelo y ahora 'youtuber', Gorro posee un tirón mediático digno de estudio. En su canal de YouTube tiene casi medio millón de seguidores. Y 1,2 millones en Instagram. Claro que no todos la adoran... «A mis 'haters' les llamo petardos porque sé que les fastidia», bromea. La critican por todo. Haga lo que haga. Diga lo que diga. Lo último fue una escapada a las islas Maldivas con su marido... «Pero si yo conozco a gente que gana mil euros al mes y se ha ido de viaje de novios a las Maldivas. ¿Qué tiene de malo o de exclusivo?», protesta al tiempo que razona: «Claro, me ven casada con un futbolista y se creen que vivo en el lujo y que no doy un palo al agua. Pero no es cierto».

La historia de esta mujer que hoy reside desahogadamente en Valencia y ha vivido en San Petersburgo y Lisboa, es la de una niña de barrio «un poco rebelde», que nació en Móstoles y lleva el «sentimiento mostoleño» por bandera. La criaron sus abuelos, porque su madre estaba demasiado ocupada ganándose el pan. «Mi madre trabajó en un 'burger', limpiaba por las noches y finalmente se colocó en un bingo. Se acostaba a las cinco de la madrugada y se levantaba a las siete y media para llevarme al colegio. Eso es digno de aplaudir. Las carencias que pudiera haber en casa a mí me las ocultaban».

«Una santa hormiga»

Ahora Gorro es supuestamente rica... Su marido, defensa central del Valencia, tiene un sueldo millonario. «Él quizás tenga la vida resuelta, yo tengo que seguir peleando. Duermo mejor, porque el dinero te da tranquilidad mental, pero sigo siendo la misma -reivindica-. Sigo vistiendo igual, compro en 'los chinos' igual, regateo hasta lo más mínimo, ahorro... Soy una santa hormiga. Y a mis hijos los educo para que tengan claro que nadie te regala nada en la vida». Ella dejó los estudios y se puso a trabajar: poniendo copas, en una peluquería, en una empresa farmacéutica... «Como no me drogaba ni bebía, resistía a base de pastillas de cafeína» -recuerda-. Pero es que yo le veía a mi madre en el salón con un papel y un boli haciendo números y a mí se me partía el alma».

Luego llegó el certamen de belleza, la televisión -«en la que entré por dinero, lo reconozco»-, y ese concurso, 'Mujeres y Hombres y Viceversa', en el que se hizo famosa y se enamoró de Rafa Mora, de cuyo nombre hoy no quiere acordarse... «No sé de quién me hablas -replica tajante-. No tengo ni idea de quién es esa persona». Porque, aunque dice haber hecho grandes esfuerzos por aprender a olvidar, Tamara admite ser «un poco rencorosilla». Y hay actitudes que no perdona. Dice que volvería a ser tertuliana en el 'Deluxe' y defiende a los colaboradores de 'Sálvame', a pesar de que le han lanzado algún que otro dardo en el programa. «Esto es así. Te agachas, los esquivas y te vas», resuelve.

Gorro y su marido, el central del Valencia Ezequiel Garay, están intentando adoptar a un bebé

Aficionada a desnudarse en las redes -lo hizo incluso después de haber dado a luz, «con 22 kilos de más, una tripa tremenda y una celulitis brutal»- Tamara protagonizó hace unos meses un comentado desnudo de espaldas, en plena naturaleza, erguida sobre una roca y con la costa valenciana como horizonte... «Esos días se hablaba mucho de 'La Manada' y decidí despelotarme para reivindicar la libertad de las mujeres. Es una sensación maravillosa que le recomiendo a todo el mundo». Su marido reaccionó con un mensaje en las redes: «No sabía que tenía ese tesoro en casa».

Tamara Gorro asegura que el mejor ingrediente para la buena salud de su matrimonio «es la amistad». La pareja lleva tiempo intentando adoptar a un niño. «Primero en África, luego en Brasil, pero lo ponen dificilísimo -protesta ante las trabas burocráticas-. Yo desde pequeña lo he tenido siempre muy claro. A mi madre le decía: 'Mamá, yo quiero un hermano, pero que venga ya nacido'».

 

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