Guillermo consuela a Nueva Zelanda

El duque de Cambridge, sentado en la cama de la pequeña Alen Alsati, charla con ella y con su padre. / FOTOS: REUTERS
El duque de Cambridge, sentado en la cama de la pequeña Alen Alsati, charla con ella y con su padre. / FOTOS: REUTERS

El duque de Cambridge se vuelca con las víctimas del brutal atentado de Christchurh

P. MUÑOZ

El duque de Cambridge inició ayer un viaje oficial de dos días a Nueva Zelanda en el que, además de representar a su abuela, la reina Isabel II, en los actos con los que el país austral celebra el día de las Fuerzas Armadas, rindió homenaje a las víctimas del ataque terrorista a las mezquitas de Christchurch.

Guillermo de Inglaterra visitó en el hospital de Auckland a Alen Alsati, una niña de cuatro años que ha permanecido más de un mes en coma por culpa de las graves heridas que sufrió en los ataques perpetrados el 15 de marzo por un supremacista blanco, y que acabaron con la vida de 50 personas. En la que, sin duda, ha sido la imagen más tierna de la estancia del primogénito de Diana de Gales en la 'tierra de la gran nube blanca', el heredero al trono se sentó en la cama de la pequeña y conversó con ella durante largo rato. «¿Tú tienes hijas?», le preguntó Alen. «Sí», respondió Guillermo. «¿Cómo se llama?». «Charlotte, y tiene más o menos tu edad».

El propio príncipe ha compartido en su cuenta de Twitter la imagen de su visita a la niña, en la que también cambió impresiones con su padre, Wasseim, quien resultó también herido en el ataque. Alen despertó esta misma semana del coma en el que había permanecido desde el ataque que a punto estuvo de acabar con su vida.

Fue piloto en la isla

Sin embargo, esa ha sido solo una parte del programa organizado para la primera jornada. El duque de Cambridge, que trabajó en Nueva Zelanda como piloto en el servicio de ambulancias aéreas de East Anglia, se reunió también con efectivos y médicos del servicios de emergencias que atendieron a las víctimas del brutal atentado. También se entrevistó con el jefe de la Policía de Nueva Zelanda, Mike Bush, y con el jefe policial del distrito de Canterbury, John Price, además de varios agentes que respondieron al ataque perpetrado por el australiano Brenton Tarrant, quien disparó a sus víctimas a quemarropa cuando se encontraban en las mezquitas para la oración del viernes.

Horas antes el príncipe había sido recibido por la primera ministra neozelandesa, Jacinda Ardern, con el 'hongi', el saludo tradicional maorí, que consiste en tocar las frentes y las narices mientras se juntan las manos. Antes de dar por terminada la jornada, Guillermo colocó una corona de flores en el monumento a los caídos del Museo de la Guerra, en la ciudad de Auckland, durante la ceremonia que conmemora el desembarco de las tropas aliadas de la Primera Guerra Mundial en Galípoli (Turquía) el 25 de abril de 1915. Más de 26.000 soldados del Ejército de Australia y Nueva Zelanda (Anzac) murieron en la desastrosa campaña de Galípoli, ordenada por Churchill, y otros tantos resultaron heridos. Sin embargo, la batalla está considerada en ambos países oceánicos como el desafío que les ayudó a forjar sus respectivos espíritus nacionales. Al igual que el país de los canguros, Nueva Zelanda es un Estado miembro de la Commonwealth británica y, como tal, su jefa de Estado simbólica es la reina Isabel II, abuela de Guillermo.

Esta previsto que su nieto visite hoy otro hospital local en el que se entrevistará con algunos de los 50 heridos en los atentados del 15 de marzo que todavía siguen ingresados tratando de recuperarse de sus heridas.