GUACAMOLE

Arantza Furundarena
ARANTZA FURUNDARENA

Una vieja leyenda urbana, de cuando todavía no existía la expresión leyenda urbana, afirmaba que si todos los chinos saltaran a la vez, sacarían a la Tierra de su órbita. Aquello quizás fuera el presagio de la globalización de la estupidez que ahora nos invade. Los chinos de momento no se han puesto de acuerdo para saltar todos a una, pero yo personalmente no descarto que algún día lo consigan. Basta con que alguien difunda por las redes un viral y elemental 'Tonto el que no salte'... Y aquí viene otra mejor: si todos los 'gringos' comieran guacamole a la vez, México se quedaría prácticamente sin aguacates. Parece una leyenda urbana pero ha estado a punto de ocurrir.

Resulta que en Estados Unidos se ha convertido en dogma de obligado cumplimiento la moda de ver la Super Bowl en la tele a la vez que se untan totopos (tortilla de maíz frita) en un 'súper bol' de guacamole. Y el que no cumpla la tradición ni es un buen americano ni entiende de fútbol. En la última edición fue tal el consumo de 'oro verde' que los mexicanos se han pasado semanas renegando porque el aguacate que les ha quedado es de segunda división. Del efecto mariposa, al efecto guacamole... México exportó el año pasado a Estados Unidos más de 100.000 toneladas de aguacate y este año podría superarlo ampliamente.

El guacamole es un aperitivo mexicano que gracias a los inmigrantes se ha incrustado en las costumbres gastronómicas estadounidenses con el arraigo del pavo del día de Acción de Gracias, tradición que precisamente celebra la inmigración. Que algo tan yanqui como la Super Bowl ya no pueda ser concebido sin algo tan mexicano como el guacamole da cuenta del grado de mestizaje que reina en el país del desfasado 'hombre blanco' Donald Trump. Tanto, que ahora las empresas que importan aguacate de México están presionando a su presidente para que renuncie a la peregrina idea de cerrar la frontera. Al final, para derribar ese muro no van a hacer falta piedras, bastarán huesos de aguacate... De momento el pánico está consiguiendo que el 'oro verde' se cotice a precio de oro amarillo. No es una leyenda urbana: cuando todos los estadounidenses comen guacamole a la vez, logran sacar los ojos de Donald Trump de sus órbitas.