La general corona su carrera

El rey de Tailandia vierte agua sobre la cabeza de su cuarta esposa, el miércoles en la ceremonia de esponsales. Abajo, la general Suthida./EFE
El rey de Tailandia vierte agua sobre la cabeza de su cuarta esposa, el miércoles en la ceremonia de esponsales. Abajo, la general Suthida. / EFE

En vísperas de su ceremonia de coronación, el controvertido rey de Tailandia contrae matrimonio con la jefa de su seguridad, Suthida

Zigor Aldama
ZIGOR ALDAMA

Es muy triste ser coronado rey sin una reina que acompañe en el trono. Es lo que ha debido de pensar Maha Vajiralongkorn, el controvertido monarca de Tailandia. Ya es oficialmente el rey Rama X, pero los ritos que lo entronizarán comenzarán el sábado con unas ceremonias religiosas y concluirán el domingo con una multitudinaria procesión por la capital, Bangkok, en cuyo recorrido por el casco histórico se pronostica la concentración de unas 200.000 personas. Se esperaba que Vajiralongkorn protagonizase todos estos actos solo, pero el sucesor del venerado Bhumibol Adulyadej, fallecido en 2016, sorprendió a todos el miércoles por la tarde al contraer matrimonio con Suthida Tidjai.

La noticia se dio de noche, cuando la unión ya se había consumado, y la Gaceta Real se limitó a informar del nombramiento de Suthida como reina a las 16.32 horas, un momento de buen augurio. «El matrimonio se ha llevado a cabo de acuerdo con la tradición y la ley», se lee en el comunicado. La prensa local tampoco le dio a la boda la pompa que se espera de un enlace de estas características, pero sí que proporcionó algunos detalles más e imágenes de una solemne ceremonia que ha provocado asombro en todo el mundo

Postrada en el suelo del Palacio Dusit frente a un Vajiralongkorn sentado en el trono con uniforme blanco, Suthida ofreció al rey un conjunto floral y recibió de él los objetos que la acreditan como miembro de la Casa Real. Pero solo cuando el monarca roció su cabeza con agua real y le tocó la frente tres veces pudo incorporarse y sentarse en el sillón dorado dispuesto junto al suyo en el salón del trono. Así se convirtió en Suthida Vajiralongkorn Na Ayutthaya, la cuarta esposa del rey menos querido de Tailandia.

Un secreto a voces

Pese a la sobriedad de la boda, a la que asistieron también de blanco las principales figuras del Gobierno, del Ejército y de la Casa Real, lo cierto es que la historia de Vajiralongkorn y Suthida tiene poco de protocolaria. Porque, aunque nunca se había confirmado oficialmente, era un secreto a voces que ambos mantenían una relación sentimental. Todo apunta a que se conocieron hace años, cuando ella todavía era azafata de Thai Airways. No en vano, en 2013 Suthida dejó la aerolínea de bandera del reino y se integró en las filas de la Guardia Real.

Era azafata de vuelo, se incorporó a la Guardia Real en 2013 y en cuatro años alcanzó el generalato

Su ascenso en el Ejército fue fulgurante: pronto se convirtió en subcomandante del dispositivo de seguridad del rey, en 2014 fue ascendida a mayor-general, dos años más tarde, con el padre de Vajiralongkorn ya fallecido, recibió los galones de general del Ejército, y, desde 2017, era la principal guardaespaldas de Rama X. En múltiples fotografías tomadas en diferentes actos oficiales, Suthida aparece siempre detrás del monarca, engalanada y con gesto serio.

El miércoles, esta mujer de 40 años tampoco sonrió. Se ha casado con un hombre 26 años mayor que ella y muchos sospechan que Suthida fue la razón de la ruptura entre Vajiralongkorn y su tercera esposa, Srirasmi Suwadee. Aquella fue una unión escandalosa: ella, plebeya, apareció en un vídeo semidesnuda mientras celebraba el cumpleaños del perro Fufú; sus familiares, después, se vieron envueltos en un caso de corrupción. La pareja se divorció en 2014, casualmente poco después de que Suthida se integrase en la Guardia Real.

Ahora, rey y reina tienen por delante una misión que parece imposible: primero ganarse el respeto de los tailandeses, y luego su cariño. Al fin y al cabo, aunque la pareja está blindada por una de las leyes de lesa majestad más estrictas del planeta, a golpe de mazo de juez no se logra el favor de los súbditos. «Todo el mundo quería al anterior rey. Los tailandeses aparcábamos nuestras diferencias y nos uníamos en torno a su figura. La mayoría lloramos su muerte», cuenta una joven de Bangkok.

«En gran parte, echamos de menos a Bhumibol también porque nadie quiere a su hijo. Es un sátrapa que ha vivido del cuento casi toda su vida. Ahora aparenta ser un caballero, pero todos hemos visto, aunque fueron censuradas en Tailandia, las fotos de él con medio culo fuera en Alemania. Dudo que su nueva mujer sea mucho mejor», critica esta administrativa que pide mantenerse en el anonimato en referencia a las polémicas imágenes que publicó el diario alemán 'Bild'. «Por palabras así me podrían meter muchos años en la cárcel», justifica.