El fastuoso cumpleaños de la hija de Estefanía de Mónaco en Marrakech

Pauline Ducruet (decha.) junto a unas amigas, el pasado sábado, durante su fiesta de 25 cumplaños - INSTAGRAM/
Pauline Ducruet (decha.) junto a unas amigas, el pasado sábado, durante su fiesta de 25 cumplaños - INSTAGRAM

Pauline Ducruet ha celebrado la entrada de sus 25 años con una fiesta en el desierto a la que no ha faltado su hermana Camille

DV

Un paseo por los jardines Majorelle, una visita al museo Yves Saint Laurent, un té bereber durante las compras en el zoco de la Medina... y descansar en La Mamounia. Esta lista de imprescincibles de Marrakech ha sido la que han seguido Camille Gottlieb y Pauline Ducruet durante sus primeros días en Marrakech. Las hijas de Estefanía de Mónaco llegaron a Marruecos el pasado miércoles con la idea de descansar, tomar el sol y ultimar los detalles de la fiesta que Pauline dio el sábado en un campo a las afueras de Marrakech, para celebrar su 25 cumpleaños.

Las hermanas han dejado un pequeño rastro de los mejores ratos que han compartido. Hasta Marrakech han viajado en compañía de un grupo de amigos. Todos se han alojado en La Mamounia hasta el sábado, cuando se desplazaron al «Scarabeo Camp», situado muy cerca del desierto de Agafay. Allí celebraron el cumpleaños de Pauline en una fastuosa fiesta.

A primera hora de la tarde, los invitados de Pauline fueron llegando al «campamento» repleto de jaimas. Fueron recibidos por parte del servicio que se encargaba de la fiesta y que les sirvieron un riquísimo té bereber. A mitad tarde, después de asentarse en sus respectivas jaimas, donde después pasarían la noche, los invitados y las sobrinas de Carolina de Mónaco disfrutaron de un increíble atardecer. Ya por la noche -ataviados con sus mejores galas, adquiridas en el propio zoco-, como si fuera una auténtica princesa del desierto, Pauline agasajó a sus amigos con una cena maravillosa repleta de velas y antorchas y una joven de la zona que bailaba danza del vientre. Después, todos bailaron y cantaron hasta bien entrada la noche.

El domingo por la mañana, pudieron almorzar todos juntos y emprender el camino de vuelta a Marrakech. El sábado por la mañana, antes de desplazarse al desierto, Camille publicó una foto esde el zoco de la Medina de Marrakech. En la imagen aparecía con el rostro cubierto por un pañuelo azul que hacía resaltar sus ojos. Seguramente estaría comprando los últimos complementos para la fiesta de cumpleaños de su hermana. En otra imagen aparece junto a su hermana Pauline en la piscina del icónico Hotel La Mamounia. Desde el lujoso hotel -que se encuentra en el barrio residencial de Gueliz, uno de los más ricos de la ciudad-, Camille ha asegurado que es «el mejor lugar de Marruecos». Allí las hermanas se han dado masajes de barro, han tomado el sol en bikini y han pasado tiempo en el «spa».

A última hora del día, las hermanas pusieron rumbo al aeropuerto de Marruecos. Una vez allí, vieron que su vuelo a Niza había sido retrasado. Seguro que en ese momento se les pasó por la cabeza volver a La Mamounia.