Eugenia de York se casa a lo Ferguson

Kate Middleton y el príncipe Guillermo. / FOTOS: EFE
Kate Middleton y el príncipe Guillermo. / FOTOS: EFE

La nieta de Isabel II da el 'sí al' barman de alta cuna Jack Brooksbank sin velo, sin Camila y entre 'celebrities'

Con el hambre de opulencia monegasca saciada en buena medida tras la boda del príncipe Enrique y la actriz estadounidense Meghan Markle, oficiada hace apenas cinco meses, y el fracaso de Andrés de Inglaterra en su intento por que la de su hija menor se retransmitiera por televisión, todo apuntaba a que el enlace de Eugenia de York y Jack Brooksbank resultaría tediosamente predecible. Y aunque todo el sarao fue, en efecto, muy Windsor, a la nieta de Isabel II se le vio el plumero Ferguson nada más salir del Rolls Royce Phantom VI del 77 que la condujo a las once de la mañana de ayer hasta los pies de las escalinatas de la Capilla de San Jorge. Del brazo de su padre se dirigía al encuentro definitivo con el barman de alta cuna del que se enamoró hace ocho años y lo hacía enfundada en un Peter Pilotto con doble escote en 'V', manga larga y falda abullonada con cola... y sin velo. Su renuncia a este complemento le permitía exhibir en todo su esplendor, por delante, la mareante tiara Kokoshnik, a base de nueve esmeraldas engarzadas entre diamantes, cedida por la abuela, y unos pendientes a juego regalo del novio. Y, por detrás, la cicatriz desnuda de la operación de escoliosis a la que tuvo que someterse con solo doce años.

Lo uno, lo otro y la estudiada sobriedad estilística por la que apostaron sus primas políticas la duquesa de Cambridge y la de Kent propiciaron que Eugenia de York brillara más que nunca. De insuflar empaque al oneroso acontecimiento, que costearán los contribuyentes británicos a regañadientes, dado que la contrayente no cumple con ningún compromiso oficial en beneficio de la Corona, se ocuparon los ochocientos invitados. Les costó, eso sí, lo suyo. Un tiempo endiabladamente ventoso arrancó tocados de cuajo, arruinó carísimas sesiones de peluquería e, incluso, dejó al aire algún interiorismo lencero. Entre los asistentes se contaba una legión de 'celebrities': los cantantes James Blunt y Robbie Williams; las modelos Kate Moss, Cara Delevingne y Naomi Campbell; o actrices de Hollywood como Liv Tyler y Demi Moore, que se perdieron el besamanos con Camila Parker Bowls.

Fobias pelirrojas

La duquesa de Cornualles anticipó días atrás que se ausentaría del enlace debido a un compromiso oficial que había asumido previamente con un festival escolar en Escocia. Los principales periódicos del Reino Unido revelarían después que la razón para no asistir a la boda de su sobrina política era una cacería. En los corrillos aristocráticos es un secreto a voces que la esposa de Carlos de Inglaterra no traga a Sarah Ferguson, aliada hasta la muerte y más allá de Diana de Gales. La misma urticaria le provoca la duquesa de York al marido de la reina, el nonagenario duque de Edimburgo, quien, sin embargo, ayer decidió desempolvar su sombrero de copa e irse de boda.

 

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