CUARESMA

Arantza Furundarena
ARANTZA FURUNDARENA

La Cuaresma está de moda. A muchos, incluso creyentes, ese periodo de ayuno y penitencia, inspirado en las bíblicas penurias que pasó Cristo en el desierto, les puede sonar trasnochado, carca y casposo, pero no. La Cuaresma ahora mismo es 'cool', es moderna, es lo más de lo más. Un grupo de artistas, supuestamente progresistas y avanzados, le están pidiendo al Papa Francisco que cumpla con la tradición y evite comer carne durante esos 46 días de abstinencia y privaciones. Me pregunto: ¿al Papa Francisco hay que recordarle eso? Yo creía que era él el encargado de predicarlo entre sus feligreses... Pero resulta que hay alguien más papista que el Papa en materia de Cuaresma: los veganos. Ellos la observan religiosamente los 365 días del año.

Entre los principales enemigos de la carne está Paul McCartney (a pesar de llevarlo en el apellido). También se han unido a él actores españoles como Fernando Tejero, Lluvia Rojo y Nathalie Poza, que apoyan «orgullosamente» la campaña 'Million Dollar Vegan', esa que le pide al Papa que «se abstenga de consumir productos de origen animal durante la Cuaresma». Algunos científicos sostienen que los homínidos evolucionaron a seres más inteligentes gracias a la ingesta de carne, pero para los veganos lo evolucionado hoy en día es dejar de comerla. Apelan a la sobreexplotación animal, a la destrucción del planeta e incluso al riesgo de padecer cáncer.

No creo que nadie con dos dedos de frente y una pizca de corazón pueda estar de acuerdo con el maltrato animal, con esas masificadas granjas que son un Auschwitz para cerdos o gallinas... Pero tampoco me fío de los que culpan a las pobres vacas de estar destruyendo el planeta con sus potentes ventosidades. En cuanto a la salud, me viene a la memoria la añorada Bimba Bosé. Recuerdo que en una entrevista me confesaba que a lo largo de su vida había seguido, por afición, todo tipo de dietas saludables, «incluso la ayurvédica», y a pesar de ello se le declaró un cáncer mortal. Frente al todo o nada, tan en boga hoy día, ¿qué tal un ni pa'ti ni pa'mí? Carne sí, pero poquita, con medida, con sensatez. Un consumo responsable. Que no todos los días sea Cuaresma... Ni tampoco carnaval.