Un corredor mata con sus manos al puma que le atacó

Un puma acecha en un parque natural americano. /  R. C.
Un puma acecha en un parque natural americano. / R. C.

El hombre, que resultó herido de gravedad, estranguló a la fiera

Pascual Perea
PASCUAL PEREA

Un deportista que corría por un sendero de un parque natural en las montañas del norte de Colorado, en Estados Unidos, mató con sus propias manos a un puma que le atacó. El suceso ocurrió el lunes por la tarde en un paraje de la montaña Diente de Caballo, cerca de la ciudad de Fort Collins, a unos 66 kilómetros de Denver. El hombre sufrió heridas graves en la cara y la muñeca, y también en brazos, piernas y espalda, pero fue capaz de regresar a su coche y conducir hasta el hospital tras el enfrentamiento.

Según relataron dos guardas del Servicio de Parques y Naturaleza de Colorado, el hombre, cuya identidad no han hecho pública, se volvió al oír un ruido, justo a tiempo de ver al león de montaña, como también se conoce a este gran felino americano, abalanzándose desde atrás sobre él. «El corredor fue capaz de enfrentarse al león y liberarse», añadieron los agentes rurales. Pese a los zarpazos del felino, que se revolvía con fiereza, el hombre consiguió hacer presa en su cuello hasta estrangularle «en defensa propia», según puntualizaron innecesariamente.

Los agentes desplazados más tarde al lugar encontraron el cadáver de un macho joven, de unos cuarenta kilos de peso. El puma, que se distribuye en seis subespecies por todo el continente americano, es el quinto félido más grande del mundo, junto con el leopardo y después del tigre, el león y el jaguar, su 'hermano mayor' americano. Los machos pesan por término medio entre 53 y 72 kg, aunque se han conocido ejemplares de hasta 120 kg. Las hembras, algo más pequeñas, pesan entre 34 y 48 kg. Un ejemplar adulto es capaz de derribar y matar a un ciervo de doscientos kilos.

Doce víctimas en un siglo

Los ataques a personas de leones de montaña en América del Norte son muy raros. Según datos del Servicio de Parques y Naturaleza, sus víctimas humanas en más de un siglo no alcanzan la docena. Normalmente son esquivos y tienden a evitar a las personas.

Pero hay excepciones. En mayo pasado, un ciclista murió y otro resultó herido por el ataque de un puma «famélico» en el Estado de Washington. En septiembre fue hallado en Oregón el cadáver de un excursionista en lo que se considera la primera muerte de ese Estado causada por un león de montaña.

En el caso ocurrido este lunes, «el corredor hizo exactamente lo que tenía que hacer para salvar su vida», alabó Mark Leslie, gerente de la Región Noreste del Servicio de Parques y Naturaleza. En caso de encontrarse con un puma, las autoridades recomiendan no huir, ya que «correr puede estimular el instinto de la fiera para perseguir y atacar». En su lugar, aconsejan mantenerse firme y adoptar una pose amenazadora, y si, pese a ello, el ataque se produce, defenderse usando cualquier arma que tenga a mano y buscando órganos sensibles del animal, como los ojos. «Debes convencer al puma de que no eres una presa y de que, de hecho, puedes ser un peligro para él», añadió el experto. Parece más fácil de decir que de hacer.

 

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