LA BODEGA

Un blanco con alma de tinto

Julián Chivite y Juan Mari Arzak brindan con el nuevo Las Fincas Blanco 2 Garnachas. /A. SISTIAGA
Julián Chivite y Juan Mari Arzak brindan con el nuevo Las Fincas Blanco 2 Garnachas. / A. SISTIAGA

El talento de las familias Chivite y Arzak se plasma en Las Fincas Blanco 2 Garnachas, un innovador vino elaborado en colaboración entre dos grandes amigos

MIRARI GÓMEZDonostia Periodista

A la tercera va la vencida. Una vez más, el dicho acierta en la predicción y, tras tres años de pruebas, por fin ha visto la luz Las Fincas Blanco 2 Garnachas, la etiqueta que conjuntamente han trabajado Julián Chivite y Juan Mari Arzak y con el que ambos se muestran «muy contentos» con el resultado. «Nos ha quedado un vino redondo», celebran brindando.

Como no podía ser de otro modo, de la fusión del talento de estos dos grandes amigos ha nacido una referencia realmente especial e innovadora, pues se trata de un vino blanco elaborado con uva tinta y blanca.El presidente de la bodega navarra, Julián Chivite, detalla que «compuesto por un 51% de uva Garnacha Tinta y un 49% de Garnacha Blanca, somos pioneros en la creación de un 'blanc de noirs' a nivel estatal».

El chef vasco, por su parte, se desmarca de los halagos cediéndole el logro a Chivite, a quien define como «el gran mago del vino». Para Arzak es «un honor» trabajar y colaborar con Julián: «Confío mucho en él y sé que es el mejor en todo, pero hemos conseguido un blanco de uva tinta, ¡fíjate tú qué gracia!».

Las Fincas Blanco 2 Garnachas.
Las Fincas Blanco 2 Garnachas. / A. SISTIAGA

Bajo la Indicación Geográfica Protegida 3 Riberas, se han fabricado unas 22.000 botellas de esta etiqueta, cuya particularidad se refleja también en su aspecto físico. Y es que, aunque resulta realmente sorprendente ver un vino blanco envasado en una botella oscura, Chivite apunta la intencionalidad de la decisión: «Siguiendo el argumento del vino, esta botella casi negra representa su contenido, es decir, una uva tinta que ha dado un líquido blanco».

Equilibrado y con sedosidad

A la vista, Chivite Las Fincas Blanco 2 Garnachas presenta un color amarillo pajizo con matizes verdosos y cuenta con un aroma a fruta blanca (pera, manzana, níspero) con matices de fruta roja(granada, grosella). En cuanto al gusto, se trata de un vino muy vivo en boca, equilibrado, con sedosidad y muy largo.

Julián traduce sus sensaciones indicando que se trata de «un vino perfecto: elegante, expresivo, afrutado y, obviamente, un poco ácido porque la uva está sin madurar del todo». Piensa, además, que «va a envejecer muy bien» y que «sorprenderá» a aquellos que no acostumbran a beber esta variedad. Juan Mari, por su parte, solo tiene buenas palabras para un vino que asegura «me ha encantado. Tiene equilibrio y sutileza, está francamente bien».

Respecto a su armonía gastronómica, ambos lo recomiendan para «cualquier ocasión donde maride un buen blanco». Lo más habitual suele ser beberlo junto a mariscos, pescados y arroces, pero «este vino tiene que maridar con todo», zanja Chivite.

La idea de producir un vino de estas características rondaba «hace tiempo» la cabeza de ambos. Arzak y Julián son sendos símbolos de la revolución gastronómica y vitivinícola, respectivamente, además de sendos profesionales que comparten la filosofía de innovar: «Hay que arriesgarse y reinventarse o morir».

Sin embargo, no es la primera vez que se plasma su amistad en un vino, pues en 2017 produjeron conjuntamente Chivite Las Fincas, un rosado pálido de estilo provenzal con el que también fueron pioneros y lograron cautivar a la crítica enológica. Julián recuerda que «aunque en un principio me llamaron loco, el tiempo nos ha dado la razón y resultó ser todo un éxito». En ese sentido, todo indica que con esta segunda colaboración van a repetir el triunfo del pasado.

Juan Mari Arzak sostiene la botella de Chivite que lleva su nombre.
Juan Mari Arzak sostiene la botella de Chivite que lleva su nombre. / A. SISTIAGA

¿Pero cuál de sus dos creaciones les gusta más? Aunque en un primer momeno duda, Arzak indica que «el nuevo», pero resalta que «no tienen punto de comparación, pues son completamente distintos el uno del otro».

¿No hay dos sin tres?

Aunque por ahora «toca disfrutar del nuevo vino», ambos dejan en el aire la posibilidad de realizar una tercera colaboración. Mientras Juan Mari con un «lo que él diga, él manda» le lanza la pelota a su amigo, Julián descarta la idea: «Estos dos han sido un acierto y en estos momentos no me da la cabeza para pensar en un siguiente, dentro de unos años ya se verá».

Lo que sí tienen seguro es el futuro de su «gran y estrecha relación». A pesar de que ni se acuerdan hace cuánto tiempo atrás nació su amistad, ambos aseguran que «lo hemos pasado muy bien juntos,lo seguimos y lo seguiremos pasando. Eso es lo importante».