RESTAURANTES

Zirta Jatetxea: paseo entre brasas

Iker y Lorena están a cargo de Zirta Jatetxea, en el ostatu de Larraul. /Lobo Altuna
Iker y Lorena están a cargo de Zirta Jatetxea, en el ostatu de Larraul. / Lobo Altuna

Buen producto de cercanía al servicio de una cocina simple con la parrilla como gran protagonista

Oraitz García
ORAITZ GARCÍA

Me gusta la apuesta que están realizando pequeñas localidades guipuzcoanas y jóvenes hosteleros por revitalizar los Ostatu del pueblo, apostando por el buen comer, por el buen producto y por la buena cocina. A lo largo de este último año he podido conocer, probar y disfrutar de las bondades gastronómicas de los estatus de Orexa, Mutiloa y Alkiza. Siguiendo la ruta, esta semana me he escapado hasta Larraul a conocer de primera mano la cocina de Iker Uranga y la atención de Lorena Arteaga.

Cada ostatu, cada localidad, cada restaurante tiene su personalidad, tiene su propia filosofía culinaria, su propia manera de entender la cocina. Eso también ocurre en el Ostatu de Larraul, donde hay un gran protagonista, la brasa. El propio nombre del restaurante, Zirta Jatetxea, deja claro que las brasas tienen mucho que ver en el buen hacer de Iker y Lorena, dado que, Zirta significa brasa en el euskalki de San Juan de Luz.

El pasado jueves me acerqué hasta Larraul, con ganas, dispuesto a conocer el nuevo proyecto de Iker, intxaurrondotarra como yo y que lleva 22 años entre fogones, un gran cocinero como ha demostrado a lo largo de su trayectoria profesional. Junto a él, Lorena, con experiencia y saber hacer ante el público.Fue sentarme en el comedor, ante la cristalera dónde disfrutaba de unas vistas, de unos parajes impresionantes, e Iker cautivarme con su menú degustación que es un paseo entre brasas.

Comenzamos con una fresca ensalada de tomate de cercanía, de las huertas que rodean el pueblo, acompañado de una buena ventresca, un gran inicio. El siguiente plato fue puro espectáculo, mejillones a la brasa, la primera vez que los tomaba así, qué maravilla, qué manjar.

Seguimos con el mar como protagonista con un más que agradable plato de pulpo a la brasa con patatas, txangurro y almejas. Me gustó mucho el juego y la unión del pulpo y el txangurro, un muy buen plato. Pero, qué decir del bacalao a la madera de roble acompañado de verduras de temporada. El plato que más me gustó y más satisfecho me dejó, con ese toque ahumado que le da la madera, que acompaña perfectamente el bacalao, asado en su punto, una auténtica maravilla y que os recomiendo probar, conocer y disfrutar.

Tras el pescado, unas excelentes costillas de Euskal Txerri asadas a baja temperatura durante 24 horas y terminadas a la brasa con un toque de una salsa barbacoa casera que prepara Iker, un buen plato, sí, señor.

Y el colofón, la guinda del pastel, lo pusimos con dos grandes postres, Lorena, quien me cuidó maravillosamente, me planteó un dilema, tener que elegir entre un arroz con leche, elaborado a base de leche de caserío, o una sopa de chocolate blanco, especialidad de Iker. No pude resistirme, y, como comprenderéis, terminé probando los dos postres. El arroz con leche ligero, con ese toque especial que le da la leche de caserío. Y qué decir de la sopa, cremosa, sabrosa, deliciosa, un manjar, una gran sopa que va acompañada perfectamente de arándanos, frutos secos, aceite de oliva y ras el hanout.

Una experiencia gastronómica que te invita a volver, que te empuja a seguir conociendo sus propuestas culinarias de la carta entre los que encontramos el arroz con almejas; la merluza a la brasa con almejas al txakoli; las kokotxas de bacalao a la brasa; el cordero asado primero a baja temperatura y luego terminado a la brasa, la chuleta o el cogote, aunque también elaboran grandes piezas de pescado bajo encargo; la tarta de queso; la pantxineta; o el helado de queso con frutos rojos.

La carta la podemos conocer y degustar en el comedor o en la terraza, dónde también podemos optar por una propuesta más informal basada en bocadillos, raciones como los calamares y las croquetas caseras, pinchos como el de tortilla, o los platos Zirta. Aunque otra muy buena opción es el menú del día, un menú dónde la brasa tiene su protagonismo e importancia. Un menú elaborado dónde dependiendo del día podemos encontrar el revuelto de chipirones en su tinta, el arroz con almejas o el bacalao a la brasa.

Merece la pena escaparse hasta Larraul y dejarse llevar por la cocina de Iker y el trato de Lorena, no os arrepentiréis. On egin!