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Desayunar, comer y cenar tienen su hora

Resulta muy importante respetar los horarios de desayuno, comida y cena. /DV
Resulta muy importante respetar los horarios de desayuno, comida y cena. / DV

No sólo importa lo que uno ingiera en cada comida, también influye el momento del día en el que uno se alimente. Llevar un control de los horarios es vital para nuestro organismo

Todo el día pendientes de lo que comemos. Siempre buscando un equilibrio entre los productos. Sí, está bien, pero no es suficiente. O mejor dicho, no es la única variable a tener en cuenta. Porque para que nuestro organismo no sufra es igual de importante llevar una alimentación sana como ser estrictos con los horarios de las comidas. Desayunar, comer y cenar tienen una hora determinada.

La primera comida del día quizá sea la más importante. Por eso hay que cuidarla de forma especial. No vale cualquier cosa y ahí las prisas, como es habitual, no son buenas consejeras. Se recomienda que pase una hora desde el momento de levantarse de la cama. Mucho tiempo en el día a día, poco si en juego está la salud. Los estudios indican que el cuerpo humano metaboliza mejor la comida antes de las 9.30 horas. Lo que queda prohibido es saltarse el desayuno.

Desayunar antes de las 9.30 horas, comer entre las 13 y las 15 horas y cenar entre las 20 y las 21.30 horas, clave para nuestro organismo

Otro momento crucial en el día es la comida. Ahí el abanico de horarios es más amplio y se sitúa entre las 13 y las 15 horas. Pasarse de las tres de la tarde supone un hándicap a la hora de perder peso. Por esta misma razón resulta relevante cenar con varias horas de margen respecto al momento de acostarse. ¿El motivo? Nuestro organismo quema menos calorías cuando dormimos. Las recomendaciones sitúan el mejor horario para cenar entre las 20 y las 21.30 horas, siempre teniendo en cuenta que lo más común es irse a la cama en torno a las 22.30 y las 23 horas.

Un producto para cada momento

Al igual que cada comida tiene su hora, cada producto tiene su momento. No es lo mismo ingerir un alimento por la mañana que por la noche. Ahí está el caso de las patatas. Su alto contenido calórico condiciona su consumo. Cuanto antes, mejor. Por la mañana, el momento ideal. Lo mismo podríamos decir del queso. Las opciones para comer son muy variadas. Destacan el arroz, la pasta o la carne, aunque hay otros alimentos como el pescado o la fruta cuyo consumo se puede extender a lo largo del día. Los productos con altos niveles de hidratos de carbono son recomendables, como tarde, para comer. Y la carne también, aunque en este caso porque tarda cerca de cinco horas en digerirse. Para la noche quedan las verduras, el pollo o el pescado. No es momento de ingerir grasas y sí de una dieta ligera antes de acostarse.