Berasategui recibe en Santiago de Compostela el XVII Premio Lola Torres

Martin Berasategui recibe el premio en Santiago de Compostela./EFE
Martin Berasategui recibe el premio en Santiago de Compostela. / EFE

Este premio, en cuyo palmarés se hallan nombres como Juan Mari Arzak o Pedro Subijana, también tiene como objetivo honrar la memoria de Lola Torres

EL DIARIO VASCO

Martin Berasategui ha recibido este viernes en Santiago de Compostela el XVII Premio Nacional de Gastronomía Lola Torres, en una ceremonia en la que ha destacado la «frescura» con la que llegan las nuevas generaciones de chefs.

Berasategui ha sido premiado con este galardón que, desde 2002, distingue a aquellos cocineros con más de 25 años de trayectoria y que, a lo largo de su carrera, se han caracterizado por el uso de materias primas autóctonas y de calidad.

Este premio, en cuyo palmarés se hallan grandes nombres como Juan Mari Arzak o Pedro Subijana, también tiene como objetivo honrar la memoria de Lola Torres y de otras tantas cocineras que, desde los años de posguerra en Galicia, desempeñaron su labor y recuperaron el valor de platos tradicionales.

La organización ha decidido, en esta ocasión, concedérselo a Martin Berasategui como uno de los referentes de la «vanguardia gastronómica» en España, sin dejar de lado la cocina tradicional, y como responsable de hasta 16 restaurantes que, en total, acumulan 10 estrellas Michelin, lo que lo convierte en el cocinero «con más galardones» a nivel español y el tercero en el mundo.

En su discurso de agradecimiento, Berasategui se ha emocionado al recordar la figura de su padre y sus inicios en el mundo de la cocina mientras vivía una difícil situación familiar, además de definirse como un «perpetuo perseguidor de cosas nuevas» que ha entregado su vida a su gran pasión: la gastronomía.

Del mismo modo, ha asegurado estar «súper orgulloso de haber sido parte del trampolín para muchísima gente», ya que -ha añadido- sus colaboradores no trabajan para él, sino con él, puesto que es vital «sumar el oficio y la frescura de la gente joven».

«Hay que ser agradecido con las anteriores generaciones», ha comentado también el cocinero vasco, a quien le gustaría «ser un trocito pequeñito» de cada uno de sus maestros.

Berasategui ha insistido en que su trayectoria no acaba aquí y que su vida todavía está «llena de proyectos», entre los que se cuentan divulgar el oficio entre las nuevas generaciones y «enseñarles a leer» el «mejor libro» de cocina que existe: la propia naturaleza.