LA DESPENSA

Vinos sin alcohol, respuesta a necesidades de la sociedad actual

Los vinos desalcoholizados buscan hacerse un hueco en el mercado. /
Los vinos desalcoholizados buscan hacerse un hueco en el mercado.

La tendencia de los vinos desalcoholizados rompe el concepto que tenemos del vino tradicional

El nacimiento de los vinos sin alcohol responde a un momento muy específico de nuestra sociedad. Y es que, cada vez más, hay más personas que buscan cuidarse, que velan por cuidar la alimentación, renunciando a muchos productos en detrimento de otros mucho más naturales. Parte de esta corriente promulga eliminar también el alcohol de sus dietas, pese a que el vino sea una bebida completamente natural. La tendencia de los vinos sin alcohol rompe por la mitad el concepto que tenemos del vino.

Su nombre correcto es vinos desalcoholizados, y son foco de numerosas polémicas. Son una bebida que ha seguido prácticamente todos los pasos de elaboración del vino, pero a pesar de ello, no presentan la concentración de azúcares necesaria para que, en la fermentación, se transformen en alcohol. Pero, ¿sigue sabiendo a vino?

El proceso de desalcoholización elimina parte de los aromas del resultado final del vino tradicional

Los vinos sin alcohol no presentan el cuerpo de un vino convencional, y tampoco su estructura ni su volumen. Motivos por los que su temperatura recomendada para su servicio está entre los 4 y los 9 grados, una temperatura mucho menor que la del vino al uso. Asimismo, el proceso al que se somete a los vinos para desalcoholizarlos elimina parte de los aromas del resultado final. Una pérdida que los adeptos del vino notarán tan pronto lo caten. Por lo tanto, los vinos sin alcohol ni saben ni pueden saber como el de siempre. Y para muchos expertos, no pueden ni compararse.

Su proceso de elaboración

Como comentábamos, la principal diferencia con respecto a la elaboración del vino tradicional es la reducción de azúcares, un punto que ya cambia completamente el sabor. Para lograrlo, se utilizan tres métodos diferentes, que se complementan en muchas ocasiones. Primeramente, los vinos desalcoholizados parten de una vendimia temprana, algo que evita que las uvas se carguen, a través de la madurez, de los azúcares fundamentales del vino al uso. Esta recogida prematura, además de evitar la maduración alcohólica, no supone que se renuncie completamente a sus aromas.

En ese momento, se somete a condensación a baja temperatura, logrando que se evapore lentamente el alcohol propio de cualquier fermentación. Es una forma, también, de no renunciar a los aromas propios de la mezcla de uvas.

Finalmente, es habitual el uso de levaduras con un rendimiento bajo. Merced a su presencia y su funcionamiento natural, la transformación propia de la fermentación alcohólica no se dará.