LA DESPENSA

Guarniciones fáciles para enriquecer nuestros platos

Las salsas pueden ser un buen acompañamiento para alimentos más secos./
Las salsas pueden ser un buen acompañamiento para alimentos más secos.

Los acompañamientos pueden convertir los platos que repetimos habitualmente en cambiantes

Una buena guarnición puede convertir un plato simple en uno mucho más apetecible. En la cocina del día a día, por diferentes motivos, es complicado elaborar platos de gran dificultad, por lo que la guarnición puede hacer que nuestra cocina sea más variada y equilibrada. Cuando oímos hablar de guarniciones, solemos limitarlo generalmente a hortalizas, legumbres, etc. que acompañan a la carne o al pescado.

Sin embargo, el mundo de los acompañamientos es ilimitado. Hay guarniciones que incluso superan en sabor a los platos principales. En cualquier caso, el objetivo es convertir los platos que repetimos una y otra vez –carnes, pescados, sopas o cremas– en sorprendentes.

Guarnición crujiente

Los elementos crujientes aportan una textura extra a los platos que puede ser clave, especialmente, en purés y ensaladas. En éstas últimas, es ideal añadir frutos secos o semillas, picatostes de pan, cebolla frita bien crujiente, beicon frito, chips de verduras, nachos o galletitas saladas, entre otros. Todos estos acompañamientos casan con purés o sopas frías, por ejemplo. En este apartado, debemos añadir también los fritos (además de las patatas, verduras en tempura, tomates verdes fritos, berenjenas fritas, etc.).

Los encurtidos

Los encurtidos añaden acidez, salinidad y un textura crujiente a cualquier plato. Son muy apropiados para las ensaladillas rusas, los sándwich o cualquier plato de legumbres, y son el acompañante idóneo para quesos y huevos. Hablamos de pepinillos, cebolletas, ajos, alcaparras, aceitunas, etc.

Verduras salteadas, hervidas o al vapor

La guarnición por excelencia es la verdura, en cualquiera de sus formas. Cualquier carne o pescado mejora con un acompañamiento de verdura, como puede ser la cebolla caramelizada, la espinacas a la catalana o la calabaza asada con brócoli crujiente. Siempre que la verdura no es el plato principal, es recomendable que esté presente aunque sea como guarnición, pues hace que nuestra dieta sea más saludable. En ocasiones, la guarnición de verdura se convierte en el plato principal.

Salsas, el mismo cometido que la guarnición

Aunque las salsas no suelen verse como guarnición, cumplen el mismo cometido, y son un complemento muy apropiado para acompañar a alimentos que no destacan por tener un sabor intenso, como son el pollo o la lechuga, o cuya textura es tirando a seca. Una buena salsa puede transformar por completo un plato, si bien es cierto que la mayoría de las salsas industriales están llenas de azúcar. En ese caso, se puede optar por salsas caseras. Nunca fallan la mayonesa con el pescado o el filete a la plancha con salsa de yogur, pimienta o mostaza.

Los quesos y las cremas como guarnición

Las guarniciones lácteas ayudan a contrarrestar elementos ácidos o picantes. Aunque tradicionalmente el queso acompaña a la pasta, se puede añadir a otros platos como sopas, cremas o ensaladas. Este tipo de guarnición incluye la salsa de yogur o la bechamel, que pueden enriquecer cualquier carne o verdura.

Los picantes

La salsa picante, la salsa brava, la pimienta negra o el Tabasco, entre otros, pueden enriquecer cualquier plato con su toque picante. El mundo de las salsas picantes es infinito, y también se puede optar por realizarlas en casa.