La ginebra también es para el verano

La ginebra también es para el verano

Proliferan las marcas pequeñas y locales de esta bebida, también los cócteles con sabores autóctonos

MIQUEL VERA

Durante décadas, la cerveza, la sangría y, más recientemente, los mojitos han ejercido un dominio casi incontestado en los chiringuitos y terrazas de nuestras costas cada verano. Sin embargo, en los últimos tiempos la ginebra ha ido abriéndose paso impulsada por el boom de la afición por los gin-tonics. Los especialistas, que piden hacer un consumo moderado y consciente de bebidas alcohólicas también durante las vacaciones, resaltan la versatilidad de esta bebida elaborada con enebro y sofisticada con aristas de otras hierbas y frutas como el romero.

Desde el sector de la restauración se ha hecho un esfuerzo importante para aumentar sus referencias y ofrecer a los clientes una amplia variedad de ginebras, tónicas y elaboraciones con frutas y especies que encajen con cada paisaje y momento. «El gin-tonic, y la ginebra en general, pueden ser una opción muy refrescante, perfecta para un día de calor. Yo recomiendo probarla acompañada de frutas muy mediterráneas como el pomelo», explica a ABC Ramón Quesada, experto coctelero de la marca española Gin MG.

Asimismo, Quesada reta a los aficionados a esta bebida a probar referencias de marcas pequeñas y locales mientras hacen turismo. «Es una bebida que se puede maridar con sabores locales según el paisaje o la gastronomía de cada lugar. La ginebra es una de las bebidas que más absorben del entorno en el que se elabora y de los ingredientes con los que se acompaña», detalla. El coctelero propone unir sabores autóctonos de cada lugar sobre una buena base de ginebra, tónica y hielo.

Más allá del gin-tonic

No obstante, hay vida más allá del gin-tonic. En este sentido, el experto de Gin MG (casa nacida en Vilanova en 1835) recomienda aventurarse y probar cócteles que, sobre la base de la ginebra, permitan explorar sabores nuevos más allá de las opciones dulces y afrutadas que triunfan en las barras de verano. «Tengo debilidad por combinados como el Gimlet, hecho con soda, ginebra y zumo de limón. También será un descubrimiento para muchos el Ginlem, que lleva también azúcar y una rodaja de limón o el mítico Dry Martini, con ginebra, un chorro de vermú y una oliva», resalta. Sin embargo, reconoce que en España siguen mandando los cócteles menos intensos.