LA DESPENSA

¿Conoces las propiedades de la alcachofa de Jerusalén?

¿Conoces las propiedades de la alcachofa de Jerusalén?

La alcachofa de Jerusalén, conocida también como tupinambo o topinambur, es un tubérculo originario del continente americano con aspecto de jengibre arrugado

Curiosamente, la alcachofa de Jerusalén no es ni una alcachofa ni proviene de esa ciudad santa. Se trata, en realidad, del conocido como tupinambo o topinambur, un tubérculo llegado de América que recuerda a un jengibre arrugado que sirvió para alimentar a generaciones de europeos hace varios siglos. La patata, paulatinamente, la fue sustituyendo hasta llegar a nuestros días.

También conocida como pataca, esta planta originaria de México está de moda debido, entre otros factores, a su alto contenido en inulina, que actúa como prebiótico, un alimento de las bacterias intestinales “buenas”. En concreto, más del 75 por ciento de la fibra vegetal del tupinambo es inulina.

No acaban aquí sus bondades. El consumo del tupinambo está aconsejado asimismo por sus propiedades antitumorales, reductoras del colesterol, mejorando las defensas, aliviando el estreñimiento y limpiando el tracto intestinal. Su ingesta da sensación de saciedad, por lo que está recomendada en dietas para adelgazar. ¡Contiene tan sólo unas 25 kcal por cada 100 gramos! Mucho menos que otros tubérculos.

Además, la alcachofa de Jerusalén nos aporta inulina (fibra natural), minerales como el potasio, magnesio, sodio, calcio, hierro o fósforo, vitaminas como la A, B1, B2, B6, C, D. Y como no tiene gluten, con el tupinambo se hace harina para sustituir la harina de cereales con gluten como el trigo.

Cómo cocinarla

La alcachofa de Jerusalén es un tubérculo con corteza amarillenta o violácea e interior de color blanco y su sabor recuerda al de la alcachofa o incluso a la trufa. A la hora de emplearla en gastronomía, se puede cocinar como cualquier otro tubérculo: al vapor, frito, hervido, añadiéndolo a pucheros y potajes, sopas, cremas, etc.