LA DESPENSA

La clasificación del vino por contenido de azúcar residual

Los vinos se enmarcan en distintas clasificaciones. /
Los vinos se enmarcan en distintas clasificaciones.

Podemos diferenciar los vinos por el contenido de azúcar residual que tiene el producto terminado al embotellar

En nuestro país podemos presumir de elaborar vinos en todas las provincias, por lo que existen diferentes tipos. España es el lugar del mundo con mayor número de viñedos y es el tercer productor mundial, cifra nada acorde con el consumo de vino por habitante.

Clasificación del vino

El vino se puede clasificar según su método de elaboración, su crianza en barrica o botella, según su origen, su tradición o su composición. También por su contenido de azúcar residual, que es lo que vamos a analizar.

Clasificación del vino por nivel de azúcar

  • Seco: el contenido de acidez total expresado en gramos de ácido tartárico por litro no sea inferior en más de 2 gramos al contenido de azúcar residual, podemos decir que es un vino seco. Es decir, cuando la acidez prevalece sobre el contenido azucaroso en esos estándares.
  • Semiseco: cuando el contenido de acidez total en gramos de ácido tartárico por litro no es inferior en más de 10 gramos al contenido de azúcar residual, hablamos de un vino semiseco.
  • Dulce
  • Semidulce

De lo contrario, hablaremos de vinos semidulces o incluso cuando el azúcar sea superior o igual a 45 gramos el vino será dulce.

Vinos espumosos, de licor o de uva sobremadura tienen un sistema de medición diferente.

Dependiendo de los niveles de azúcar, el vino puede ser seco, semiseco, dulce o semidulce

Veámoslo con casos prácticos. Un vino con 5,7 gramos de azúcar residual puede ser seco si su contenido de ácido tartárico es de 4,2 gramos, ya que la diferencia entre ambos es de 1,5 gramos, inferior a 2.

Sin embargo, un vino con 5,4 gramos de azúcar residual y acidez total de 3,2 gramos de ácido tartárico será semiseco, por la diferencia de 2,2 gramos, superior a 2.

Otro tipo de clasificaciones de vino

  • Vinos espumosos: son los que contienen carbónico (burbujas) de forma natural debido a una segunda fermentación, que tendrá como mínimo un periodo de 90 días de espera. Un claro ejemplo de ello son el Champagne francés y el Cava español.
  • Por último, entre los vinos tradicionales nos encontramos con vinos clásicos y modernos, pero todos muy peculiares. Cualquier variante del Txakoli o el Dorado son ejemplares tradicionales.