ENCUESTA

El PNV sería la primera fuerza en los tres territorios

DV SAN SEBASTIÁN.
Gipuzkoa y Álava dependerán de los pactos mientras el partido jeltzale blinda su poder en Vizcaya
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El PNV consolidará su condición de primera fuerza política de Euskadi en las elecciones municipales y forales, en las que se impondrá en los tres territorios históricos, según la encuesta elaborada por Ikerfel para EL DIARIO VASCO. Los socialistas se mantendrían como la segunda opción más apoyada, aunque con un cierto desgaste por la crisis económica, mientras el PP conservaría su representación, salvo en Álava, donde fue el partido más votado en los comicios de 2007. Bildu entraría con fuerza en las tres Juntas Generales, con Gipuzkoa como principal bastión.

El color de la Diputación guipuzcoana dependerá de los pactos postelectorales. En este territorio, el PSE (15-16 escaños) cedería a los jeltzales (16) el liderazgo que les arrebató hace cuatro años. Aparte de los socialistas, la irrupción de Bildu -entre 11 y 12 escaños le atribuye el sondeo- ofrece otro posible socio al PNV. El PP aparece como cuarto, manteniendo sus seis escaños y con posibilidad de subir a siete.

Los jeltzales, por contra, blindarían en Vizcaya su holgada mayoría, que aseguraría a José Luis Bilbao un nuevo mandato -con 23 escaños sobre 51- en el que podría optar entre gobernar en solitario con apoyos puntuales o buscar alguna alianza estable. El PSE (12 apoderados) y el PP (8) no sumarían una mayoría suficiente para desbancarle. Aunque por escaso margen, el PNV recuperaría el liderazgo en Álava, lo que no le garantiza continuar en el poder. El PP -segundo- aspira a desbancarle con el apoyo de los socialistas. Sólo los pactos resolverán esta apretada situación.

Gipuzkoa

Los jeltzales necesitan el apoyo del PSE-EE o Bildu

Los jeltzales necesitan el apoyo del PSE-EE o BilduLa fragmentación del mapa político de Gipuzkoa obligará a los partidos que aspiran a dirigir la Diputación a articular pactos contracorriente de la que ha sido su estrategia en los últimos años. El PNV, defensor de las tesis más soberanistas en este territorio de la mano de Joseba Egibar, recuperaría su condición de primera fuerza, que le arrebataron los socialistas en 2007. Los jeltzales se verían forzados a apoyarse en el PSE o en Bildu para mantener el control del Ejecutivo foral, ya que sus actuales socios -Hamaikabat, la escisión de EA con la que gobierna- se quedarían sin representación en las Juntas Generales. 

Los peneuvistas lograrían entre 15 y 16 escaños -ahora tienen 16- y un apoyo del 27,8%. Esa cifra es insuficiente para garantizarse por sí solos la permanencia en el poder. Pero bastaría para que cualquier alianza de Gobierno pasase por ellos, salvo un improbable pacto PSE-Bildu.

Los socialistas, con 15 apoderados -uno menos que ahora- y un respaldo del 25,7% de los votos, les pisarían los talones. El PP conseguiría entre 6 y 7 junteros -en la actualidad dispone de 6-, por lo que en ningún caso sumaría con el PSE la mayoría suficiente para extender a Gipuzkoa el pacto que sustenta al Gobierno Vasco.

Bildu irrumpiría como tercera fuerza en este territorio, su principal bastión, al obtener 11 ó 12 escaños. EA, uno de sus integrantes, logró 7 en las anteriores elecciones, de los que se apoderó Hamaikabat. La presencia de la nueva marca reduce la representación de EB (1-2 apoderados) y Aralar (1), que en los últimos comicios se anotaron 6 junteros en coalición. El diputado general, Markel Olano (PNV), es conocido por el 68,5% de los votantes. Le sigue el socialista Miguel Buen (66,2%).

Álava

Los tres grandes partidos, en un puñado de votos

La incertidumbre y la igualdad de fuerzas es tradicional en las elecciones forales en Álava, el territorio con un menor peso del nacionalismo, en el que existe un notable equilibrio entre el PNV, el PP y los socialistas. Estos tres partidos volverían a estar separados por un puñado de votos en su lucha por el control de la Diputación. Los nacionalistas partirían con una ligerísima ventaja al contar con un apoyo del 26,1%, apenas cuatro décimas más que los populares -que se impusieron en los anteriores comicios- y 1,6 puntos por encima del PSE. Los jeltzales conseguirían así entre 15 y 16 escaños en las Juntas, en las que ahora cuentan con 14. El PP sumaría 13 ó 14 -en la actualidad dispone de 15- y los socialistas (13) perderían uno. Un Gobierno foral estable necesitaría el respaldo de dos de estas tres formaciones. El jeltzale Xabier Agirre aspira a repetir como diputado general, un cargo al que llegó de la mano de EA y Aralar pese a que el PNV era la tercera fuerza en las Juntas. El enfrentamiento entre los socialistas y el PP lo hizo posible. El responsable nacionalista se ha apoyado en acuerdos puntuales -especialmente, con el PSE- para sacar adelante sus proyectos. Los populares exigen que el PSE les garantice el control de la Diputación, en una operación similar a la que convirtió en lehendakari a Patxi López.

Bildu contaría con 6 apoderados en la nueva Cámara -los mismos que ahora suman ANV (4) y EA (2)-, EB lograría 2 -ahora tiene uno- y Aralar conservaría el suyo. El diputado general, Xabier Agirre, es conocido por el 72% de los alaveses; el socialista Txarli Prieto, por el 52,9%; y Javier de Andrés (PP), por el 48,1%. Ninguno de los partidos es aprobado en su actuación por los electores. El PNV consigue la mejor nota:4,3 puntos.

Vizcaya

Holgada victoria de Bilbao, que le asegura la reelección

La irrupción de Bildu apenas modificaría el reparto de fuerzas entre los grandes partidos en las Juntas Generales de Vizcaya. El PNV volvería a contar con 23 apoderados, los mismos que le han permitido gobernar en minoría durante esta legislatura, y lograría el 38,1% de los votos. José Luis Bilbao volvería a quedarse a apenas tres escaños de la mayoría absoluta y tendría garantizada la reelección como diputado general, aunque, si rehúsa una alianza estable con un socio, debería buscar apoyos para poder aprobar sus proyectos políticos.

El PSE seguiría como segunda fuerza (23,4% de los sufragios), pero perdería dos junteros y se quedaría con 12. El PP mantendría sus 8 representantes (15,8% de los votos).
La marca Bildu se estrenaría en la Cámara con 7 escaños y un apoyo electoral del 13,1%. Los partidos que forman esa coalición suman en la actualidad tres representantes, que se reparten ANV, EA y Alternatiba. El de está última formación acudió a las últimas elecciones en las listas de EB.

Ezker Batua (4,7%) vería reducida su presencia a un único apoderado, frente a los tres actuales. Sería Raquel Modubar por la circunscripción de Encartaciones. La candidata a diputada general, Julia Madrazo, se quedaría sin escaño. Aralar perdería su único representante.

Con un 74,7% de notoriedad, José Luis Bilbao es el candidato más conocido por los vizcaínos. Le sigue el cabeza de lista del PSE, José Antonio Pastor (56,1%). Esther Martínez, del PP, tiene el 17,6% de notoriedad. Los electores no conceden un aprobado en su gestión a ningún partido. Lo roza el PNV (4,8 puntos), por delante del PSE (3,5). El diputado general vizcaíno sí lo consigue, aunque por los pelos: su nota media es un 5,1.

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