El voto rogado no funciona, una sola persona ha podido votar en el Consulado español en Moscú

El voto rogado no funciona, una sola persona ha podido votar en el Consulado español en Moscú

Probablemente, el alto nivel de abstencionismo se deba a la fastidiosa tramitación que se exige para poder recibir las papeletas de voto y la documentación necesaria

RAFAEL M. MAÑUECO, CORRESPONSAL EN MOSCÚ

El procedimiento de obligar a rogar el voto se ha convertido en la práctica en un mecanismo que hurta a los residentes en el extranjero el derecho a ejercer su deber ciudadano en las urnas. Según datos facilitados por la Oficina de Comunicación de la Embajada de España en Rusia, de los 1,758 inscritos en el CERA (Censo de Españoles Residentes Ausentes) que viven en Moscú solamente 107 rogaron el voto para las elecciones generales de hoy, domingo.

Probablemente, ese alto nivel de abstencionismo de deba a la fastidiosa tramitación que se exige para poder recibir las papeletas de voto y la documentación necesaria. A esos 107 se han unido 18 electores registrados temporalmente en el extranjero (ERTA). De ese total de 125 votos rogados entre los residentes en la capital rusa, a las 14,00 horas de hoy (una hora menos en España), cuando los consulados cerraron sus puertas tras haber estado disponibles las urnas desde el miércoles, en Moscú votó una sola persona y en San Petersburgo ninguna. En los dos casos no hubo ningún votante para las elecciones valencianas.

Las papeletas en la mayoría de los casos no llegaron a tiempo. La web del servicio de correos de Rusia indica que algunos envíos llevan paralizados en España, en Correos, desde el día 12 de abril. Puede que alguien sí haya recibido la documentación y haya podido enviarla a España, pero, a juzgar por la afluencia a los consulados, parece que tal cifra habría sido ínfima.

Si en Moscú, ciudad que se encuentra a unos 4.000 kilómetros de Madrid y menos de cinco horas de vuelo en avión, han podido votar en los consulados menos de un 1% de los electores que rogaron el voto, no cuesta imaginar que en países de Asia, sur de África, América, por no hablar de Australia o Nueva Zelanda, a donde presumiblemente el correo tarda mucho más, habrán votado todavía menos.

El sistema de voto rogado se instauró en 2011, con José Luis Rodríguez Zapatero en la Moncloa. La idea era evitar duplicidades en la votación y lo cierto es que tal fin se consigue, pero a base de dejar fuera drásticamente del proceso electoral a los no residentes. Algo así no sucede en ningún otro país de la Unión Europea de forma tan manifiesta. Desde que funciona el sistema de voto rogado la participación electoral de los que viven en el extranjero no ha dejado de descender.